Ébola y resiliencia – bcmty.org

Ébola, avance global y escala

A medida que pasan las semanas y meses, y la epidemia de ébola que afecta al continente Africano sigue contagiando a más personas, es tiempo de pensar en alternativas para manejar este virus que amenaza con convertirse en pandemia.

El actual brote de ébola fue detectado a principios de año en Guinea, expandiéndose rápidamente a Liberia, Sierra Leona y Nigeria. Por otro lado, en Agosto un nuevo brote de la enfermedad fue detectado en la República Democrática del Congo.

Hasta el 25 de Septiembre, según cifras oficiales del CDC, el número de contagiados por la enfermedad en África Occidental ascendía a 6.263, de éstos 2.917 pacientes ya han fallecido. Mientras en la República Democrática del Congo el total de casos es de 68, con 41 muertes y 28 casos confirmados por pruebas de laboratorio.

Por otro lado, si tomamos en cuenta declaraciones de personal de la Organización Mundial de la Salud, que aseguran que el conteo oficial de personas afectadas por el virus está largamente desvalorizado, nos encontramos en un escenario bastante complicado y difícil de manejar.

Médicos sin Fronteras, una de las organizaciones internacionales que ha estado permanentemente tratando a los pacientes afectados, ha declarado que el mundo está “perdiendo la batalla” contra el ébola. Así somos testigos de como la ventana de tiempo en la cual es posible tomar medidas efectivas para contener la expansión de esta peligrosa enfermedad rápidamente se va cerrando.

Los gobiernos occidentales han sido lentos en reaccionar. En las últimas semanas fondos internacionales han sido comprometidos para lidiar con el brote de ébola, pero si medidas certeras no son tomadas pronto, es de esperar que el brote salte a otra zona geográfica, convirtiéndose en una pandemia.

El caso de Venecia y la administración resiliente

Un artículo publicado recientemente en la revista Environment Systems and Decisions, trata sobre como Venecia lidió exitosamente con los brotes de plagas que la azolaron durante la edad media. Según los autores, la clave está en la resiliencia de las medidas adoptadas por las autoridades Venecianas; quienes a pesar de no entender a que se enfrentaban, fueron capaces de tomar medidas adaptativas que lograron frenar el avance de estas enfermedades.

Resiliencia en un concepto asociado a sistemas, a como éstos son capaces de lidiar con cambios, adaptándose de forma tal de conservar su funcionalidad. En este caso, como Venecia fue capaz de soportar los estragos de la peste negra sin sucumbir.

Las medidas tomadas por las autoridades de la época lograron detener el avance de plagas que aniquilaron a más de un tercio de la población Europea. Los Venecianos lograron trazar la ruta de avance de la enfermedad desde los puertos hasta el resto de la ciudad y desde los productos de consumo en las naves, hacia las bodegas y luego a las rutas de comercio. Basados en estos descubrimientos, los administradores decidieron tomar medidas físicas y sociales para combatir la plaga. Decisiones que hoy en día, serian consideradas como administración resiliente.

Las autoridades introdujeron 2 importantes conceptos: Lazaretto o aislación física, y Quarantine o aislación temporal. Es así como quienes llegaban por primera vez a la ciudad eran inspeccionados y luego debían permanecer en lugares alejados de la población por un periodo de tiempo de 40 días. Además, los médicos tomaron medidas precautorias para evitar ser contagiados, utilizando capas y guantes para cubrirse el cuerpo, además de tocar a los pacientes mediante un bastón. Posteriormente también decidieron emplear mascaras con un largo pico que contenían vinagre o hierbas aromáticas para purificar el aire que respiraban.

Estas medidas no fueron las únicas implementadas. En esa época no estaban claras las causas de la enfermedad, por lo que quienes atribuían su origen a la furia de Dios, rezaban y practicaban la auto-flagelación para expiar sus pecados. Quienes veían las llagas y ampollas en la piel de los enfermos como lugares vulnerables del cuerpo, los frotaban con metales considerados buenos para acrecentar la protección. Y quienes creían que la enfermedad era contagiada por vampiros, enterraban a los muertos con ladrillos en la boca para evitar que pudieran salir de sus tumbas.

El desafío hoy

Hoy tenemos más conocimientos sobre la enfermedad a la que nos enfrentamos, sin embargo no hemos sido capaces de contener su avance. Lo más importante del ejemplo Veneciano es la capacidad de crear nuevos métodos de adaptación para enfrentar desafíos, la capacidad de improvisar e imaginar nuevas respuestas y aplicarlas de forma disciplinada.

Tal vez una de al mayores diferencias de la Venecia medieval con el África contemporánea, es la existencia de rígidas jerarquías en la primera que hoy no existen en la segunda. Es verdad que es mucho más fácil implementar cambios, normas y políticas en una sociedad rígida que no tiene la opción de desobedecer. Es así como hoy para contener el avance del ébola en África, debemos ser innovadores y crear nuevos métodos que nos permitan adaptarnos a este nuevo desafío.

El caso del ébola en África es solo uno de los últimos ejemplos de enfermedades virales que parecen extenderse incontrolablemente. El mismo ébola es un virus con gran potencial de mutación, podría ser, que este virus mutara para contagiarse de forma respiratoria. Si esto ocurriera, la tasa de contagio del ébola aumentaría exponencialmente.

Los gobiernos de las naciones afectadas en África han decidido implementar cuarentenas en ciertas regiones y barrios en los que se encuentra presente la enfermedad. En Sierra Leona más de 2 millones de habitantes se encuentran actualmente en estado de cuarentena. Si bien esta medida es similar a una de las empleadas en el caso Veneciano, si la cuarentena no viene acompañada de otras medidas que ayuden a frenar el contagio, lo único que se logrará es alienar a los habitantes, predisponiéndolos a tomar una actitud combativa frente a otras posibles soluciones.

Por otro lado, trabajadores de la salud tanto nacionales como internacionales han sido atacados en reiteradas ocasiones mientras intentaban enterrar a los muertos o educar sobre cómo prevenir el contagio. Al menos 8 miembros de la Cruz Roja ya han muerto a consecuencia de estos ataques.

África es un continente que ha sufrido cientos de años de colonialismo y malas políticas de administración de las potencias Europeas. Los países africanos en su mayoría tienen gobiernos débiles, amenazados por rencillas internas y políticas globales que hacen poco por resolver este problema. Es así como la comunidad internacional tiene el deber de acudir de forma certera y empática en ayuda de los países afectados por esta enfermedad, y a fin de cuentas en ayuda propia al frenar la posible expansión de ésta enfermedad hacia otras zonas geográficas.


Originally published at www.bcmty.org on September 29, 2014.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.