Sucedió hace…

2010 fue un año interesante. Llevaba varios años realizando consultoría para Innovation. La compaginaba con un proyecto de Errea Comunicación en la Dominicana. Como al final “solo podía quedar una”, meses después opté por seguir trabajando con Javier Errea. Pero esa es otra historia. La anécdota sucedida en 2010 está ligada a Odiel, un diario de Huelva que quiso remodelarse a fondo. Tras un primer viaje de Juan Antonio Giner y de Antonio Martín Hervás, me sumé al carro. Desde entonces, Antonio — gran diseñador, enorme como persona — y yo abanderamos el cambio. Días antes de mi primer viaje, envié al director un “plan de viaje” para aprovechar bien los cinco días de trabajo. La relación con Agustín siempre fue profesional, pero muy cercana, amable, fácil. Desde el primer minuto. Nada más recibir por correo nuestra propuesta, me llamó. Hablamos un buen rato de sesiones de formación, de reuniones de apertura y portada, de…

— Ya tenemos ganas de que vengáis. La Redacción os espera.
 — Las mismas ganas que nosotros, Agustín.
 — ¿Conoces Huelva?
 — Pues aún no. He rondado la provincia, pero…
 — Te va a encantar. Y el tiempo, qué joya de tiempo. Primaveral. Espectacular. 
 — Se agradecerá, porque aquí hace un frío que pela.
 — Sé que en Navarra se come mucho y bien. Pero aquí también, eh.
 — Jajajajaja. Seguro.
 — Porque imagino que te gusta comer. 
 — Imaginas bien.
 — Aquí vas a comer todos los días jamón. Jamón para desayunar. Jamón para comer. Jamón para cenar. Ese jamoncito nuestro con unas cervecitas bien frías…
 — Me encanta el jamón.
 — Ahora que pienso, cuando estés por aquí será ya Cuaresma. ¿Tienes costumbre de vivirla? 
 — La tengo, la tengo.
 — Pues mejor. El viernes descansaremos del jamón y le daremos a las gambas.

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