Sucedió hace…

Abril de 2002 fue un mes muy complicado en Caracas. A Paco Sancho le gustaba recordar aquellos días. Paco había viajado a Venezuela con Javier Errea para trabajar unos días en Cadena Capriles. Y allí estaban — resumiré mucho los hechos — cuando el 11 de abril Hugo Chávez era detenido y trasladado al Fuerte Tiuna. Pedro Carmona, presidente de Fedecámaras, era presentado en televisión como líder del movimiento golpista. Centenares de simpatizantes del presidente se lanzaron a las calles y, con apoyo de militares, iniciaron el movimiento para “devolver” al país al legítimamente electo.

Fueron muchas horas de protestas, algaradas, tiroteos. Decenas de horas en las que nadie pudo salir de la sede de Cadena Capriles. Rodeada. Tiroteada. Periodísticamente, un bombón. Humanamente, incertidumbre, tensión, miedo. Todo eso sentía Paco. Y mientras lo sentía, cuenta que recibió un sencillo mensaje desde España. Lo firmaba un periodista que entonces dirigía una revista. Y contaba Paco que el corto mensaje decía así: “Querido Paco: Espero que, cuando regreses, escribas algo para la revista”. Tan corto era el texto, que ni un “¿qué tal estás?”, ni un “ojalá vaya todo bien”, ni un… Paco solía contar esta anécdota para ejemplificar lo que nunca tenía que hacer un periodista: antes de la noticia siempre está la persona.

Lo que nunca contaba Paco es que el periodista que le escribió aquel mensaje… era yo.

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