2015: Un año de mierda lleno de cambios y aprendizajes

Tantas cosas por decir, que no sé ni por dónde empezar. Supongo que desde el principio, pero aquí la pregunta es ¿el principio de qué?

Diciembre del 2014 una de las navidades más solitarias que pasé en toda mi vida, y la palabra “solitaria” no la digo de forma negativa sino totalmente lo contrario, creo que fue una experiencia bastante educativa y única. ¿Pudo haber sido mejor? Sí. ¿Pude haber manejado la situación de mejor forma como para divertirme un poco más? Claro, uno hipotéticamente siempre puede hacer algo mejor, pero la realidad es otra. Termina Diciembre y… Esperen, me estoy olvidando una de las cosas que no involucran el tema de la navidad pero que fueron unas de las cosas más importantes que hice en Diciembre que tuvo un buen significado tanto para mi familia inmediata como para mi persona, digamos que tuve que hacerme cargo de algunas situaciones bien importantes, y tuve que manejar responsabilidades bastantes complicadas y lo hice tan bien que generé orgullo a ambas partes. Y, para ser sincera, fue una sensación de satisfacción bastante gratificante porque por momentos no creía en mi misma, pero igual bastante bien aunque haciendo las cosas cagandola de vez en cuando, demorándome horas de horas analizando las situaciones, teniendo un balance de confianza/desconfianza en todo lo que hacía me salió todo bastante bien. ¿Hubo errores? JA! Demasiados, para ser sincera, pero la novatada siempre es así. O por lo menos así me lo han dicho.

Enero 2015, 1 de Enero; bueno lo mismo de siempre, no hice nada. Mientras se escuchaba la música y la pirotecnia, yo me iba a dormir como todos los días. Pareciera que me encanta ser anti de todo pero bueno, así soy. En mi mente, es como; “Bueno cambio de calendario.” Y así con todo. Obviamente que quiero cosas buenas que pasen durante el año, pero el concepto de tirar la casa por la ventana, o tomar, no lo vivi tanto con mi familia inmediata como para que quede la costumbre, así que para mí la navidad y el año nuevo son días como cualquiera, pero con un ligero cambio de menú. Pero bueno, éste año, como siempre todo bien, todo totalmente tranquilo. 0 dramas, 0 conflictos, 0 complicaciones, y muchos planes positivos, muchas ganas de hacer cosas MUY copadas. Mi familia inmediata y yo estábamos muy unidos, teníamos planes de negocios bastante ambiciosos, y cada vez más la oportunidad de hacerlos realidad se hacía cada vez más visible. Pasaron los días y alquilamos nuestro primer local comercial, era el inicio de algo muy bueno y de algo que siempre quisimos como familia. Iba ser difícil, porque iniciar algo siempre lo es, pero iba ser algo nuestro, por fin algo propio y la innovación, la perseverancia, el trabajo y la dedicación lo iban hacer en un proyecto significativo que no iba quedar sólo en un local sino que, a largo plazo, iba ser algo más interesante.

Febrero del 2015, se hicieron cambios esenciales en el local del cual me encargue, tuve que hacer temas legales, entre otras cosas y dentro de todo salió todo bien. Hubo bastantes irregularidades y cosas que sucedieron que preferiría no comentarlas por aquí pero aprendí varias cosas en tan poco tiempo que quería decirle a la vida; “¡Baja un cambio porque no estoy entendiendo nada!”. Pero así es, y uno hace lo que puede con lo que tiene. Una de las lecciones que tuve que aprender de mala forma es que no todas las personas somos iguales. Si, ya sé “Obvio cojuda, ¿Qué pensabas?”. Pero no es tan fácil de lo que parece. Uno como adulto piensa que las demás personas son como uno, o que “deberían de…” y la verdad no es así. Para mal o para bien, no todas las personas somos iguales. Tenemos diferentes reacciones a diferentes situaciones, tenemos diferentes actitudes y filosofías ante ciertas circunstancias. No podemos pretender imponer nuestros ideales, nuestras metas, nuestras creencias en otras personas. No son el reflejo de uno, ni uno de ellos. Por más familia, por más amigos. Somos distintos y tenemos que vivir con eso. Puedes estar mal o bien en cierta situación sobre cierta cosa, pero al final del día lo que importa es que seas sincero contigo mismo y que dejes ser a los demás como son. Y esto incluye lo mal educado, lo prepotente, lo hipócrita, lo sincero, lo ridículo, lo que sea. Porque al final del día, la única persona que eres totalmente responsable es de tu persona, como te comportas, como respondes a distintas situaciones de estrés, pero no la de los demás. Va más allá de “hacer lo correcto”, o lo “que debería de ser”, los ideales son eso…. ideales.

Marzo del 2015, que no pasó en éste mes. Pasaron un montón de cosas fuertes y aprendí muchas a la mala, pero al final del día las aprendí. Una de ellas fue que, aparentemente, no soy muy buena en manejar y controlar mis emociones. Siempre tuve una sospecha, pero pensé que sin hacer nada y con el tiempo se iba solucionar. GRAVE ERROR. NO SE SOLUCIONA ASÍ. DENME UNA MÁQUINA DEL TIEMPO. Llegar a controlar las emociones de uno puede llevar un tiempo prolongado para hacerse realidad, pero no es imposible. Eso es lo importante que saco de todo, que es posible. Las personas pueden decir y/o hacer mil y un cosas, pero la reacción ante estos dichos o situaciones es de uno. Si una persona te insulta, se burla o se aprovecha de ti la persona es responsable de ese insulto/burla/aprovechamiento, pero tú eres responsable de como reaccionas ante todo esto. Echarle la culpa a la otra persona de la reacción de uno es erróneo, uno es el único responsable de eso, sea mala o buena. ¿Por qué? Porque tú eres el que estas en control de tu persona, tú no puedes controlar lo que hace/dice otra persona pero si de tus reacciones ante X situación. Desde ya, sé que es casi imposible pasar por un filtro todo lo que uno realiza a diario, pero uno tiene que, dentro de la situación en estrés, manejarse dentro de los paramentos en donde no satisfaga a las expectativas de los demás sino las necesidades de uno como persona que quiere ser. Si no puedes controlarte ni manejar una situación en buena forma, no esperes que otros lo hagan contigo.

Abril del 2015, un mes un poco más relajado en todo sentido. Y la palabra “relajado” no es buena ni mala. Aprendí otras de las cosas más importantes que iba aprender en todo el año, y para ser franca aún tengo dificultad en ésta área actualmente, me va tomar bastante tiempo para poder aplicarla. A esas alturas, tanto había pasado que parecía que la vida me estaba dando la lección número 43234425. Y de arranque ésta lección venía con título, y me hizo acordar que Soda Stereo tiene una canción titulada así… Nada personal. Hay veces, por no decir siempre, uno debe salir de su burbuja en la que vive. Debemos entender que uno no es el centro de atención de todo. Cuando una persona nos habla mal, o se dirige hacia tí y lo hace de mala forma, no es siempre algo personal. Capaz tuvo un mal día o simplemente es una persona que menosprecia a los demás o actúa así ante ciertas circunstancias. Hay personas abusivas por todas partes, personas que no saben como manejar ciertas situaciones, o simplemente están de malas. Pero la gran mayoría de esas personas que tratan mal, o contestan de mala forma a otros viven de sentimientos negativos y muchas veces tiene baja autoestima, otros viven de personas que tienen estas cualidades. Creo que lo importante aquí sería no alimentar esas necesidades. Hay que cortarlas, no dejar que se hagan realidad. Una persona no te puede “hace llorar”, una llora por voluntad propia, porque considera la opinión de otra persona y deja que le afecte, o por otras razones que pueden ir de muy específicas a menos, pero en realidad todo es algo interno que uno mismo crea en la mente. Sea verdad o mentira esa opinión no deja de ser simplemente eso, una opinión más dentro de un montón. Entonces con esto en mente, no tomes nada personal. Puede ser verdad, pero puede ser mentira. Piensa que las personas hablan porque tienen boca, y es fácil difamar o levantar falsos testimonios, la cosa es no hacerles caso, LITERLAMENTE, porque no puedes hacer nada al respecto. ¿Da miedo no? Pero es la puta realidad.

Mayo del 2015, que mes para más bizarro. Empezó bien, con buenas noticias. Venía mi familia para visitarme, todo estaba saliendo dentro de todo como se había planeado. Todo iba salir bien, porque tenía que salir bien…

Llegaron y la primera semana todo estaba bien, mi mamá venía desde hace tiempo con una tos que no se le iba, pero me dijo que no me preocupara que ya había ido al médico y le dijo que no era nada, que no se preocupe. Pasó un par de semanas, y ya no era normal. Fuimos a otros médicos pensando que era un tema fuerte de asma, o algo con los bronquios pero siempre pensando que era algo simple, algo curable con tratamiento. Ella se sentía bien, era solamente esa tos que le complicaba la vida. Pasaba el tiempo, pasaba por más medicos y NADIE NOS DECÍA un CARAJO. Por un mes era todo; exámenes, visitas a médicos que no les importaba un pepino absolutamente nada, semi-buenas noticias, malas noticias, muy malas posibles noticias, sustos, incertidumbres, enojo, culpa, más incertidumbre, angustia, dolor, bronca, enojo, frustración, tristeza, esperanza y un sin fin de cosas que no nos dejaban ni dormir. Primero dijeron que no era nada malo solo una congestión “bien fuerte” que se arreglaba con antibióticos, luego pasó a ser un problema “fuerte” de asma, luego se convirtió en un posible cuadro de TBC, pasaban los días y aún se pensaba eso pero no se sabía bien, y al final se hablaba de tumores y de la posibilidad de que mi mamá tenía cancer. No entendíamos nada y lo peor de todo era verla triste después de un diagnóstico que prácticamente la mataba y verle su carita de miedo, de no saber por qué le estaba pasando eso. Se me partía el corazón a mil pedazos, no sabía qué hacer. No sabía que decirle, no sabía cómo arreglar lo irreparable. En ese entonces no sabíamos si esa era la verdad o no, sólo que era una de las posibilidades. Me acuerdo que fuimos a una neumóloga, y me tocó entrar con mi papá y no aguantaba estar sentada. Quería irme, sabía que no nos iban a decir buenas cosas, lo intuía (no se como explicarlo pero lo sentía en mi estomago) y por primera vez en mi vida me di cuenta de lo cobarde que podía ser. Estaba, literalmente, en el marco de la puerta, me quería ir. Como que si yéndome solucionaba el problema. La Dra. me decía que pase, que me siente y estuve a punto de gritarle que NO. Estaba tan irritable, tan nerviosa, tan ansiosa a la vez que lo único que quería era no estar ahí. Prendí mi celular, me puse un audífono en una oreja, ahora no me acuerdo lo que sonaba, pero era mejor eso que saber lo que estaba pasando. Nunca se lo ocultamos, porque ni nosotros sabíamos bien que le pasaba, pero todo era una mierda. ¿Qué aprendí en éste mes? Que nada es justo, que nada es cierto. Que por más buena que sea una persona, todo puede salir terriblemente mal y no hay nada que puedas hacer. Las últimas palabras que le dije fueron: “Mamí, te necesitamos. Tenemos tantas cosas por hacer. ¿Sí?” Teníamos tantas cosas por hacer, juntas, pero nunca se harán.

Junio del 2015, lección número *insertar el número correspondiente porque la verdad que a estas alturas ya ni me acuerdo*. Título de la lección: La vida es corta. 52 años tenía mi mamá cuando murió, relativamente jóven. Nunca voy a poder explicar cómo pasó algo tan rápido. Uno siempre piensa, subconscientemente, que esas cosas nunca le van a pasar a uno, que todo va estar bien, que ya está. Pero no es así, si pasan. Si me preguntan a estas alturas del partido, a mis 25 años, que pienso de la vida, mi respuesta hoy por hoy es que la vida es una, y puede ser una mierda o no pero aun así depende de uno algunas cosas y otras no. ¿Es obvio no? Pero para algunas no lo es, en la vida cotidiana nos olvidamos de eso, y tenemos que ver cosas desagradables o nos tiene que pasar una tragedia o un mal momento para darnos cuenta de lo vulnerable que estamos ante cualquier circunstancia. Tú puedes ir hacia una persona, y le puedes decir; “La vida es una, vívela.” Y algunas te van a mirar raro, otras ni te van hacer caso porque es “obvio” y te van a mirar con cara de ¿Qué pensabas que eres inmortal? Lo obvio no siempre es claro, porque si lo fuese todo el mundo lo haría. Trabajamos todo el día, andamos preocupados en “problemas graves” y vivimos el “mañana voy a…” ¿Cómo sabes que mañana va ser como un hoy? ¿Cómo sabes si mañana despiertas y todo va ser igual? No sabes, lo haces hasta que pase algo. Y esa es nuestra vulnerabilidad como humanos, que para mi punto de vista como humanidad ya lo deberíamos de haber tenido que tener bajo control a estas alturas del partido, pero bueno. Lo que digo no es para estar en constante preocupación del que pasará, lo que digo es que si mañana te vas; ¿Hiciste todo lo que quisiste? ¿Trataste todo lo que pudiste? ¿Te alcanzó? ¿Te arrepientes de no haber hecho algo y lo puedes remediar ahora? Si la respuesta es SÍ a las tres primeras preguntas entonces no sigas leyendo y continua haciéndolo, pero si la respuesta a todo es NO y a la cuarta pregunta la respuesta es SÍ Necesitas un cambio, y rápido. Ya. Ahora. No mañana, no después. No cuando hayas bajado esos kilos de más, no cuando estés bien de ánimos, no cuando lo “necesites verdaderamente”. Esas son excusas para seguir haciendo nada y seguir con la misma idiotez.

Julio — Agosto del 2015, semanas en blanco, de tristeza, de enojo, de dolor, de vacío existencial y emocional. No me acuerdo de algunas cosas, es como que mi mente esta en blanco ahora. No sé, ni quiero saber que me pasaba por la cabeza a estas alturas. Me distancié de muchas personas por voluntad propia, como hago cada tanto. Es un mecanismo de defensa que he elaborado, siempre sentí que nunca encajaba en ningún lugar entonces mi mente dice; “Bueno como nadie le importas, genial sácalos a todos de tu vida y listo. Ni te molestes en nada.” Y odio tener ese pensamiento, porque se que, indirectamente, le hago daño a la poca y buena gente que le importo un 0.000000000000001% pero son mis propios demonios que tengo que amaestrar y controlar para llegar a un balance que hace tiempo no encuentro.

Septiembre-Noviembre del 2015, varios cambios entre esos buenos y otros malos. Hay cosas que uno tiene que dejar ir, pero no puede por X razones. En este tiempo surgieron preguntas que antes no las había considerado, preguntas importantes en todo aspecto de mi vida que aún no tengo respuestas para ellas pero tengo una idea de lo que podría ser. Ese tipo de cosas que son importantes para el futuro de tu vida, pero tienes miedo a responderlas porque significarían varios cambios que no sabes si vas a poder afrontar, o si sigues adelante con esos cambios te van a generar grandes problemas con las personas que más quieres.

Diciembre del 2015, sustos con temas relacionados a la salud que generaron varios cambios positivos. Complicaciones con adaptaciones en nuevos cambios de estilo de vida. Sentimientos de vacío emocional, sentimientos encontrados de actual posición laboral, sentimientos negativos existenciales, emociones sin razón, insatisfacción en general de todo, no quiero poner depresión porque no tiro esa palabra como si fuese cualquier cosa pero lo que es, es. Tristeza continua, insomnio, inestabilidad en todo, y la lista continua… Sin embargo, a pesar de todo ésto, las ganas de seguir adelante e intentar estar mejor siempre están. Hay veces esas ganas están medias borrosas, pero lo importante es que están y mientras estén, seguiré intentando ser todo lo que pueda ser.

¿Qué vendrá para el 2016?, no sé. Habría que vivirlo para saber que pasará.

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