“Con qué grabas”

La típica pregunta que eventualmente todo el mundo que produce vídeos recibe es qué herramientas de software emplea para grabar. En el pasado recibí esta pregunta alguna vez y por eso me parece interesante estrenar este nuevo blog mencionando precisamente el software que uso para grabar en este momento. Próximamente os ofreceré una entrada de blog indicando qué otras herramientas he utilizado en el pasado, especialmente en otros sistemas operativos como Linux o Windows.

ScreenFlow: un editor de vídeo muy potente

El 95% del tiempo que estoy produciendo vídeos en este momento, lo hago dentro de ScreenFlow. Al poco tiempo de adquirir mi MacBook Pro, el año pasado, probé ScreenFlow y eventualmente compré una licencia para poder usarlo en mi canal. La versión que estoy usando en este momento es la 4. Sé que es un poco “antigua” (tiene el look pre-Yosemite), pero hace lo que le pido por lo que no tengo interés en pagar más en este momento por una actualización.

ScreenFlow editando un vídeo.

Si alguno conoce el funcionamiento de Camtasia en Windows, puede hacerse a la idea de en qué consiste ScreenFlow. ScreenFlow es un programa integrado. Por un lado contiene el capturador de vídeo, y por otro lado el editor, usado para montar y finalmente exportar la captura utilizada.

El capturador de vídeo de ScreenFlow soporta muchas fuentes. Deja capturar vídeo procedente de la pantalla del ordenador, y también vídeo de la webcam. Y deja capturar audio del micrófono, e incluso de la mezcla estéreo del ordenador. El códec de grabación que usa ScreenFlow permite capturar vídeo de alta calidad con una compresión mínima a 60 fotogramas por segundo incluso en aplicaciones con bastantes exigencias como Minecraft u OpenTTD.

Una vez el vídeo ha sido capturado, se puede montar desde su propio editor. Esta característica me interesa bastante por dos motivos.

El primero es porque ScreenFlow no sólo captura la pantalla y el audio. También captura otros elementos más sutiles como cuál es la ventana que está en primer plano o qué teclas se pulsaron durante la grabación. De este modo, puedes hacer cosas tan interesantes como poner zoom a la pantalla que está en primer plano para que destaque más o hacer que se muestre en la parte inferior las combinaciones de teclas que se pulsan, ideal en ciertas aplicaciones como Vim. El ratón también parece capturarse por separado del resto de vídeo, permitiendo hacer cosas como esconderlo, ampliarlo, o cambiar la flecha por otro icono.

El segundo detalle es, que precisamente por el hecho de que ScreenFlow usa su propio códec, puedo editar directamente el vídeo en el formato de ScreenFlow desde el editor de vídeo, por lo que cuando estoy contento con el resultado y exporto el vídeo como MPEG-4 o MOV, sólo transcodifico el vídeo una vez. En el pasado usé otras herramientas de grabación de vídeo que generaban ya un archivo codificado en formato MPEG-4, por lo que tras editarlo, lo que se subía a YouTube era una pieza de vídeo que había sido transcodificada en total dos veces. Cada vez que uno transcodifica un vídeo pierde un poco de calidad, por lo que poder subir a YouTube un vídeo que a 720p o 1080p (dependiendo de cómo se haya grabado) se ve con la misma nitidez que la que tengo yo en mi pantalla es un asunto que me interesa bastante.

¿Y no hay más?

No. Ya digo que ScreenFlow hace lo que le pido por lo que tampoco uso más herramientas en este momento. En el futuro también quiero hablaros de otro software que no está relacionado con la edición de vídeo pero que también utilizo, como software para edición de audio (en algunos casos) o software para hacer guiones.

Y si no quiero pagar por ScreenFlow, ¿qué?

Una de las cosas que más me impactó de MacOS X es la cantidad de software que viene incluido con el ordenador cuando lo compras. En cierto modo, es de agradecer considerando que sus equipos no son precisamente baratos. Probablemente ya sepas que traen iWork, la suite ofimática de Apple, preinstalado. Sin embargo, no se queda ahí.

QuickTime Player es escueto pero contiene lo básico para empezar a producir.

Desde hace bastantes años, QuickTime, el reproductor de vídeo que viene incluido de serie en MacOS X, incluye soporte para capturar la pantalla desde el propio programa. Con QuickTime puedes grabar la pantalla de tu ordenador y mezclarlo con el sonido. Cuando el vídeo termina, puedes usar las herramientas básicas de edición de vídeo que trae QuickTime, como el soporte para hacer recortes, para cortar las áreas menos interesantes de tu vídeo. Al igual que ScreenFlow, deja grabar a 60 FPS y la calidad es buena, aunque nunca lo probé para grabar vídeos muy intensos.

Si buscas una forma más avanzada de editar vídeo, probablemente estés interesado en iMovie, el hermano pequeño de Final Cut, la otra herramienta de Apple para editar vídeo. Particularmente, no tengo muy buena opinión de iMovie. De hecho no lo tengo instalado en este momento por lo que tampoco os puedo poner ninguna captura de pantalla. Las veces que lo he querido usar para editar vídeo desde un punto de vista más personal (por ejemplo vídeos pensados para compartir con familiares o amigos) he obtenido un resultado aceptable después de sufrir un poco con él. No obstante, es cierto que también se deja usar. Puedes importar vídeos, manipularlos, agregar audio por encima y finalmente exportar el resultado como un archivo de vídeo que puedes cargar en YouTube o enviar de otra forma.

También existe software gratuito para capturar vídeo en el Mac que no esté desarrollado por Apple. Uno de los que más me interesan en este momento es Open Broadcaster Software, el software que por otro lado uso para emitir en directo. Deja almacenar el vídeo de forma local por lo que es perfectamente posible retocar ese vídeo luego y subirlo. Su compositor es potente y te dejará incorporar texto sobre la imagen o incluso una imagen de tu webcam.

Open Screen Broadcaster capturándose a sí mismo.

Colofón

Vivimos en un tiempo interesante. En este momento tenemos a nuestro alcance herramientas para producir vídeo que jamás hubiésemos pensado posible hace 10 o 15 años, o al menos sólo al alcance de unos pocos.

En el futuro tengo ganas de contaros cómo he usado otras herramientas de grabación y edición de vídeo en el pasado cuando usaba otros sistemas operativos, especialmente Linux, así que no os alejéis mucho.

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