Fitbit Charge HR NO

Esto no es una review de un producto tecnológico, es simplemente el resumen de las sensaciones que produjo en mí un objeto extraño.


Hace unos meses me enteré que salía a la venta el nuevo Fitbit Charge HR, así que cambié un regalo de reyes (un wearable de Sony que no es compatible con iPhone) y compré el nuevo Fitbit.

Todo bien, casi.

Desde el primer día estoy encantado con la medición de pulsaciones que hace, muy muy precisa en mi caso. En el resto de cosas, tras varias actualizaciones donde han metido la pata y luego han arreglado un poco el desastre, estoy que ni fu ni fa*.

Me explico.

La pulsera mide más o menos bien los pasos, siempre cuenta algunos más (todo lo tengo perfectamente configurado, que quede claro) pero le doy poca importancia. Las plantas subidas siempre son más que las reales, algo que me saca una sonrisa, sobre todo en los resúmenes semanales. Y la distancia que camino o corro suele ser aproximada también.

Para ser justos, la hora la acierta siempre. Y si lo usas con la bicicleta se convierte en un pequeño desastre, la última ruta que hice era de 35Kms y contó 7. Eso sí me molestó, porque al final dependo de otra aplicación, de la propia medición del iPhone o de la pulsera-GPS que lleve algún compañero.

Un punto positivo son las notificaciones de llamada, ahí no suele fallar, y si tienes el teléfono suficientemente cerca, acierta al decirte quién te llama.

Ese punto, el de las notificaciones, es el que me hizo darme cuenta, o al menos imaginar, lo útil que puede ser un Watch de Apple o cualquier otro reloj inteligente. Tener en tu muñeca cualquier información de llamadas, mails u otro de los tantos avisos que nos llegan sin parar al móvil haría que dependiéramos mucho menos de él.

Esto puede parecer un punto de vista realmente vago, pero no lo es. Espero.

Para resumir, y usar una coma más, no compréis una Fitbit Charge HR si sois exigentes. Si sois deportistas de verdad. O si tenéis perros y queréis saber lo que camináis con ellos.

*La profesora de literatura siempre dijo que yo era la reencarnación de Cervantes. O no.

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