Ganan las personas
Marc, por lo que sé, es buena gente. Trabaja para una tienda donde suelo comprar, en una ciudad distinta a la mía, pero gracias a “la magia” de internet lo tengo cerca siempre que lo necesito.
Marc se levanta, desayuna, besa con cariño a sus hijos y coge un tren para ir a su oficina. Allí nos atiende a muchos, escucha nuestras quejas y resuelve problemas de forma eficaz y rápida.
Marc lleva una marca en su camiseta y en su nómina, pero sigue siendo Marc.
2017, viva la tecnología
Hoy en día puedo pedir casi lo que quiera (pueda) comprar y lo tengo en mis manos en pocas horas. Amazón y demás han trabajado duro para eso. Y me hace muy feliz, muy “del futuro”.
Podría comprar lo que compro en la empresa donde trabaja Marc directamente a su fabricante. Y así me ahorraría intermediarios. Pero muchas veces no lo hago.
“Hola, este es el servicio de atención al cliente de…”
Personalmente me considero muy friki, o tech, o geek o raro… no lo sé. Pero seguramente el 99% de los que leen esto están en mi lugar. Amo la tecnología y me encanta vivir en está época, pero ninguna máquina, por muchas manzanas que tenga, puede hablar directamente, aconsejarme y/o gastarme una broma.
Amazon no enseña a sus hijos a ser del atleti. Apple es increíble, pero no pelea con Seur cuando la cagan. Fnac tuvo su gracia en los 90, cuando coleccionaba CD´s.
Hoy las reglas son otras. Los SEOs mandan y los clics importan demasiado. Pero cuando hay una persona que “te conoce”, da igual la que camiseta que se ponga, tú estás con él.
Puedes tener el mejor servicio, los precios sin competencia o las instalaciones de Google en Malasaña. Pero si la gente es un truño, no irás a ningún lado. Sin embargo, cuando esa gente vale la pena, tiene seguidores que son casi amigos. Y de ahí salen los mejores clientes.
