Rey de Reyes, nadie como tú.

Rey de Reyes, te exaltamos.

Nadie como tú, Señor, supremo hacedor.

Te amo mi Dios, con todas mis fuerzas.

Fortaléceme aún más, que mi amor por ti sea perfecto.

Dios Eterno, en todo tiempo te adoraré.

Eres mi ayudador, en quien confío.

Jesús, toma posesión de mi vida.

Mi Señor, por siempre, en quien confío.

En ti se conforta mi alma, Señor Jesús.

Perdona mis pecados, perdona el haberte negado; aumenta mi conocimiento de ti.

Fortalece mi espíritu;

no me dejes caer en la tentación.