Viajeros en el tiempo

Hace algunos minutos estaba explicando a mi esposa mi teoría sobre el tiempo y su relación con la Biblia. En general, mi hipótesis es que todo lo que allí está escrito ocurrirá en menos de 150 años (de fijo en menos de 200).

Ese número no me lo saco de la manga. Es una cantidad de años que es superior a lo que los humanos más longevos están consiguiendo vivir. Los records mundiales si acaso acarician los 130 años, en personas que nacieron en una época menos contaminada y con problemas sociales muy diferentes a los actuales.

Entonces, las personas viven y al final mueren. El morir es como entrar en un sueño que eventualmente terminará. ¿En 1 año? ¿En 1000 años?

El asunto es que para cada persona dormir es despertarse al día siguiente casi sin notarlo, cuando se duerme apaciblemente. De esta manera, si hoy muero, pues me despertaré en el futuro al día siguiente. Para mi, esta espera será si acaso un instante que se debe sumar a los menos de 150 que viviré a partir del día de hoy.

Como todos los que estamos aquí estamos vivos, entonces para nosotros llegar a ese punto en el futuro realmente sería una cosa de descontar lo que nos queda de vida y sumar ese instante, que en total serían menos de 150 años “aparentes”.

Por supuesto que la historia no se mueve igual que la vida de los individuos. No veremos a nuestros descendientes de quinta generación, que estarán viviendo aquí en un futuro más lejano, pero para ellos mismos también se cumplirá la receta. Ellos no vivirán más de 150 años para llegar al futuro distante.

Y al final todos estaremos allí, en buenas o malas circunstancias, pero eso es un asunto diferente que está relacionado con la forma en que creemos en ese futuro.

Así que, sin importar que el planeta dure 1 año o mil millones de años más, el futuro para cada habitante humano está restringido a 150 años aproximadamente, y mucho menos que esto en promedio. Y esto tiene una derivación interesante.

Nosotros, como seres finitos, realmente somos viajeros en el tiempo. Solo que nuestros viajes son “positivos”, puesto que solamente podemos viajar hacia el futuro.

Cada minuto que pasa estamos viajando en el tiempo, un minuto cada vez. Cuando dormimos, pegamos un pequeño salto y llegamos al futuro un poco antes que aquellos que no están durmiendo, y en nuestra concepción del tiempo, este futuro se convierte en nuestro presente aunque los demás todavía estén en su pasado. Claro está que cuando llegamos a ese futuro los otros ya anduvieron todo ese pasado que nosotros no experimentamos y nos han alcanzado, haciendo del tiempo una cosa flexible.

Entonces, estar consciente es como estar anclado en el pasado. Si nunca dormimos en nuestra vida, en 100 años habremos tenido que caminar todos estos 100 años para llegar al futuro “en 100 años”, pero si dormimos un 30% de nuestra vida, apenas necesitaríamos 70 años de conciencia para llegar al mismo futuro “en 100 años”.

¿Es esto bueno o malo? … la verdad es que todo es relativo.

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