Mis libros favoritos

Este es un post engañoso, en el que pareceré odioso y sobrado, pero lo que me pasa es tan verdadero como desesperante. Tal vez debo hacer una lista de mis libros favoritos y tenerla siempre a la mano. No sé que sería peor, olvidarlos todos o leer lo nombres en el celular.

Admiro a las personas que pueden tener a la mano todas sus referencias, autores, obras, años, relaciones entre unos y otros anécdotas. Me parecen muy inteligentes. Los que saben y los que son, porque existe el grupo de los snobs, esos no me caen bien y no los quiero cerca.

Yo soy de esos que olvida todo cuando necesita la información. Debe haber un nombre para ello.

Me preguntaron por mis libros favoritos, como siempre, no supe que responder. Cuando me preguntan por mis libros favoritos, como por arte de magia olvido todo lo que he leído, olvido autores, olvido nombres, olvido que amo leer. Siempre recuerdo los primeros libros que leí, los que me prestaba mi padre: La cabaña del Tío Tom, las novelas de Raymond Chandler, Mujercitas (por qué leí Mujercitas tan niño), Tom Sawyer, Julio Verne. Cómo me gustaba Julio Verne… Y ahí se acaba todo. Es como si no hubiera leído nada en la adolescencia. Es como si no hubiera encontrado a Cortázar. Ni que decir de la poesía. Es como si nunca hubiera leído a Lord Byron, ni Dylan Thomas, ni Calderón de la Barca. Como si de pronto lo hubiera olvidado todo. Es como si no hubiera leído Cien Años de Soledad, ni Crimen ni Castigo (ahora recuerdo, por supuesto, que me dio tifoidea cuando Raskólnikov asesina a la vieja usurera). Es como si tampoco hubiera leído nunca a Ray Bradbury, como si nunca la parte del Vino del Estío en el que se da cuenta que esta vivo me hubiera tocado fibras sensibles, como si nunca hubiera leído el cuento de Crónicas Marcianas en el que cita a Lord Byron, no hubo Rilke en mi vida. Es como si no hubiera leído nunca nada.

Como si nunca hubiera leído La Guía del Viajero Intergaláctico, ni La risa en la oscuridad de Nabokov, ni la Invención de Morel, ni la Historia Interminable, ni Moby Dick, ni el Conde de Montecristo, ni Dracula, ni el Señor de los Anillos, ni Solaris, ni la Fundación, ni El Complot Mongol, ni Alicia en el País de las Maravillas, ni por los Caminos de Swan, ni a Borges, ni Dahl, ni Arreola, ni Tablada. Al parecer tampoco leí la Muerte de Ivan Ilych, ni a Princesa Prometida, ni Mr Gwyn. No, al parecer tampoco me conmovió el Fantasma y la Señora Muir. Nunca me impresionó el Luto Humano…

No me pregunten sobre mis libros favoritos, nunca sé que responder.