Cada uno en su micromundo

A todos nos ha pasado. Nuestra empresa, nuestro club, la comunidad de vecinos, cualquier grupo más o menos cerrado…

Se empieza por llevar la camiseta, estar implicado, defender esos valores de los que tanto se hablan. Luego la emoción baja y entramos en una fase de apatía controlada para acabar en la fase Gossip o de cotilleo barato y sin trascendencia.

Es en esta última fase donde me quiero centrar. ¿Por qué? porque cada vez más tengo la sensación de que se pierde tiempo, prestigio o reputación. Es incalculable el tiempo que se dedica a “navajear” cuando se llega a esta fase. Cada detalle de una persona, de una conversación, una mirada, un email, una entrada en un despacho…vale todo. Vale para dedicarle horas a ese gesto.

El origen está en la concepción del mundo. Lo consideras un micromundo, creyendo que todo gira en torno a ese ecosistema, que es lo más importante y que todo el mundo se fija en ti. ¿Te sientes reflejado? ¿Sí? ¡la acabas de líar!. NO, TODO NO GIRA EN TORNO A ESO.

Desde ese momento, todo gira hacia un ambiente tenso que se vuelve irrepirable, nocivo, cansino, aburrido. Siempre se habla de lo mismo. Siempre del pasado. Nunca del futuro. Siempre se derriba. Nunca se construye. Siempre de personas. Nunca de proyectos .

Yo me he puesto un objetivo personal: nada de micromundos. En cuanto empezamos con las conversaciones circulares en torno a lo mismo, “me abro en forma de abanico piragüa”.

¿Conoces otros micromundos?

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