El Chapo y el México de los niños.

Atrapan a ‘El Chapo’ y lo que sigue es una historia que hemos visto mil y un veces: “¡La caja china! quieren distraer la atención de [inserte aquí la noticia que más le incomode]” En esta ocasión, muchos sesudos mexicanos gritan que la captura del narco este fué orquestada y negociada en el tiempo para cubrir la devaluación del peso, la caída del petróleo, el desplome de la bolsa mexicana de valores, el aumento del gas o la comiquísima reducción de la gasolina.

El caso es que seguimos siendo un pueblo de niños. Niños que le atribuimos al gobierno todos los males y también los bienes. Nos apasionan las teorías del conspiración en las que participa un sólo hombre omnipotente con un coro de asesores que le hablan al oído y le aplauden las decisiones que ellos motivaron.

Las conspiraciones que nos emocionan. (Cartón de Hernández)

Es comodísimo refugiarnos en la conspiración de los poderosos y señalar al gobierno como el culpable de todos nuestros males. Es también la evidencia de que seguimos siendo un pueblo enano, infantil, irresponsable y, por lo tanto, sin poder ni influencia en lo que pasa en nuestro país.

Listo, agarraron a Joaquín Guzmán. No cambia nada. Si ese hombre existe o no, la droga se sigue consumiendo igual, se sigue produciendo igual o mejor y el crimen organizado continúa haciendo lo suyo por dos razones: porque necesita seguir generando ingresos y -la más vergonzosa- porque en este país se puede todo.

No tiene relevancia. No soluciona ningún problema. Si acaso cierra temporalmente el expediente de una persona, pero en el país somos 120 millones.

Tenemos la opción de ser parte de problema o ser parte de la solución. Si estamos señalando al gobierno como el gran conspirador, si creemos en que esto es como una película, si creemos que algo se está cocinando para ‘darnos atole con el dedo’, si creemos que todos los problemas del país empiezan en algún otro lado, en alguna otra persona, entonces somos parte del problema. Seguimos siendo los niños que ven a papá como el gran solucionador, el gran factor de todo lo que pasa en casa.

Aclaro: no digo que nuestro gobierno no haga y deshaga a placer. No descarto que la agenda y el tiempo sean utilizados a su favor pero si lo hace es por la misma razón por la que ‘El Chapo’ Guzmán se convirtió en lo que es en este país: porque se puede.

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