“In the middle of difficulty lies opportunity”

¿Por qué escribir justo ahora? ¿Por qué no esperar a ser más? ¿Por qué hacerlo cuando menos puedes ostentar?

Algo que nos inspira a los que aspiramos a “ser alguien”, es leer historias de éxito: historias increíbles (quizás demasiado), quizás exageradas o bastante deformadas a conveniencia.

Luego está el otro lado, ese que te insiste que jamás te muestres débil, vulnerable, que de árbol caído todos hacen leña.

Y en un mundo donde todo se comparte, no queda más que pulir lo que se hace y esperar a que la humanidad se convenza de lo excelente que todo marcha. Un sentimiento que me han compartido un puñado de personas a lo largo de este año, personas geniales que no saben cómo continuar. Un largo año en situaciones que paradógicamente han hecho que pase volando.

Esto me recuerda el tipo de ficciones que suelen engancharme, en especial la que creo es mi serie favorita: Being Erica.

Ser una persona promesa que no ha podido acelerar su camino y que en buena parte es por momentos de los que se arrepiente, es algo que cada vez me suena más cercano.

Hay tantos consejos allá afuera de personas que quizás ya no recuerdan cómo es el camino, o que cruzaron caminos totalmente distintos a los actuales, 
y sin embargo existimos personas que aunque no estamos en nuestro mejor momento, continuamos superando hoy, al mismo tiempo que muchas personas, lo que en este momento histórico nos está intentando derribar.

Está padre hacerle creer al mundo que sigues conquistándolo, que esos viajes, esa exposición, esos logros fueron cosa sencilla.

Pero creo que valdría más si compartiéramos qué hay realmente detrás de todo.

¿Mis dificultades? Seguramente son muy poca cosa para otros que han perdido realmente todo. Pero en vez de hacer un “circle jerk” de consuelo, yo prefiero aprovechar todo a mi alcance para crear un círculo de impulso.

¿Yo? Yo me di cuenta que haciendo lo que hacía no iba a lograr mis objetivos reales, pero en la transición perdí espacios, perdí personas, estoy sin dinero y con deudas que voy pagando de mes en mes, en lo que resta del año.

¿Arrepentimientos? Miles, hay muchos “fui” y muchos más “pude ser”, pero también estoy seguro, sin dudas, que todo ha sido como ha tenido que ser.

¿Proyectos? Muchísimos, y no soy de los que los deja ni en la mente, ni en papel, los desarrolla… pero lo financiero sí me quita la paz y el encanto para perseguirlo sin parar; aprovechar las chispas de confianza es lo que he tenido que aprender a hacer.

¿Por qué compartir hoy cómo estoy? Porque éste no es el capítulo final, 
es simplemente uno más, quizás uno de los más interesantes.

Escribir y compartir cómo vencemos una y otra vez cada dificultad es más valioso que solamente presumir. Comparto esperando que me compartan lo que les pasa a mis semejantes, para crecer, para conquistar nuestros propios objetivos.

A la mayoría de los millennials nos decían índigo, estoy seguro que hay algo peculiar en nosotros, estoy seguro que podemos hacer las cosas distinto y cambiar lo que se deba cambiar.

“Ha sido un año difícil, pero solo yo sé que desde aquí abajo 
solo podemos ir hacia arriba, ir hacia arriba.”

¡Charlemos!
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