Sigamos conectándonos.

¿Recuerdas la primera vez que navegaste por internet? ¿Qué fue lo que buscaste? ¿Te dabas cuenta que prácticamente todo el conocimiento del mundo por fin estaba disponible para tí?

Es probable que lo supieras, pero seguro lo que querías era hablar con personas que tuvieran tus mismos gustos, tus mismos intereses, tus mismas preocupaciones.

Por supuesto que hablo de la generación MySpace, donde por primera vez la identidad se expresaba a través de diseños personalizados y una canción específica en un lugar público, abierto a toda la humanidad, como si la intimidad de tu cuarto se hubiera convertido en un museo virtual. Si eres más veterano igual aplicaba en IRC, elchat, loquesea.com… El punto era formar las primeras tribus en esa nueva tierra llamada internet.

Una de las frases que más me gusta repetir es que “somos la generación que crecemos conectando los sueños”, y si también te tocó el nacimiento de las redes sociales modernas sabrás que tengo un punto.

Pero también creo que nos comenzamos a aislar en pequeños círculos que no se preocuparon por hacer puentes accesibles y vistosos, creo que las cosas ya no son como antes (sin querer sonar como la típica persona que va envejeciendo).

En aquellos ya lejanos días donde lo popular eran los foros, el myspace y los fotologs, encontrar tu lugar (algo crítico en la adolescencia) significaba buscar o crear una comunidad, una comunidad alternativa a las personas que azarosamente estaban en coordenadas similares a las tuyas.

Así recuerdo conocí a personas maravillosas que de ninguna otra forma hubiera sucedido, personas con intereses similares, estableciendo ecosistemas para poder crecer.

Y así fue como muchos pasamos de ser “los locos que juegan” a ser “las personas prometedoras”, así fue como amigos absolutamente alejados físicamente se dieron apoyo para saber que los sueños son posibles.

Así les pasó a miles de dibujantes, de deportistas, de youtuberos.

¿Será mi imaginación de anciano o las redes actuales dificultan que sea natural que eso pase?
¿Será muy conspiratorio afirmar que nos comenzamos a aislar y ahora nos condenamos a relacionarnos con las personas geográficamente cercanas? Vaya, hasta ya es normal que haya información geobloqueada.

Creo, más bien, que el que esta aldea se haya convertido en megalópolis nos hizo un tanto miopes y comenzamos a darle importancia solo a la gente cercana.

Esta primera publicación no es un lloriqueo, yo peco de hacer lo mismo, tengo en mis redes a tanta gente extraordinaria a la cual ni siquiera he saludado una sola vez…

Esta es una invitación a volver a conectarnos, conectarnos de verdad, para volver a creer en nosotros mismos, y poder impulsarnos.

“La unión nos hace tan fuertes como débiles la desunión”, dijo Esopo.

Por mi parte comenzaré desde ya a crear nuevos lazos y abrirme de nuevo al mundo; por eso este texto, por eso este espacio.

Hace poco leí que muchas veces solo se trata de escribir un simple “hola, me encanta lo que haces”, sincero y real para conocer gente increíble. Hoy también te digo que eso es el mejor estímulo para que esa persona siga adelante.

Por eso lo comenzaré a hacer, por eso hoy vuelvo a ser transparente.

Por eso me presento:

Soy Manuel Eduardo Ojeda, millennial. 
Una persona con los pies en la tierra y con los ojos mirando al cielo. 
Egresado, autoempleado. Admirado, odiado, envidiado, ninguneado. 
Con ganas de mejorar al mundo, con batallas perdidas, con logros importantes. Adolescente perpetuo, pero con un alma vieja.
Realizador de televisión y videos. 
Espero emprender, pero no estoy convencido del hype actual. 
Luchador en contra de la ignorancia, el sinsentido y de los grupos multinivel.

¿Y tu quién eres? 
Me encantaría conocerte.

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