Una perspectiva del amor en las relaciones

Manuel Quispe Cobian
Nov 6 · 3 min read

Muchas veces entendemos el amor desde un punto de vista meramente involucrado con los sentimientos. Es más, es imposible para la gran mayoría de personas entender al amor como un suceso que no lleva ningún anexo con nuestras emociones. Es cierto que todos hemos pasado, en algún momento de nuestras vidas, por un gran amor que nos revoloteo las entrañas y nos descompuso a su antojo, emocionalmente hablando. En efecto, un amor donde parecía que la razón y la lógica hubieran sido un artilugio que en algún momento usamos, pero que no parecía aplicar en esa realidad en especifico. Existen personas que gracias a ellos logramos acceder a espacios de alto contenido pasional, y eso nos hace sentir vivos, o por lo menos nos lleva a un estado que reconocemos erróneamente como felicidad. Sin embargo, como las estaciones climáticas del mundo, llega el otoño y por consecuencia el ocaso de nuestro supuesto amor. El amor como lo conocemos, o como nos lo hicieron creer mediante el sistema de programación social que tenemos, no es otra cosa, que lo mas alejado del verdadero concepto del amor. Primer punto para poder entender esta perspectiva, es desmitificar el concepto de que el amor es un sentimiento. Es más, al leer atentamente como esta escrita la palabra, sentimiento, podemos darnos cuenta del mensaje oculto: senti — miento, o mejor dicho, miento en lo que siento. En definitiva, llegó el momento para poder entender al amor como lo que realmente es: una expresión de altísima vibración espiritual. El concepto del verdadero amor, no solo aplica para las relaciones personales o de pareja, como siempre se ha creído, sino para cualquier interacción que podamos tener en el mundo. Para este momento seguramente estamos cuestionando severamente todo lo referente al tema, sin embargo, pongámonos en perspectiva. Comencemos a desglosar el concepto de amor, y lo podemos dividir en siete esferas máximas: comprender, aceptar, dar lo mejor, asumir, valorar, respetar, y agradecer. Desde este nuevo entendimiento, podemos ser sinceros con nosotros mismos y darnos cuenta que nunca hemos realmente amado a alguien. Hasta podríamos decir que las relaciones con nuestros seres queridos, se han convertido en un claro ejemplo de la antítesis de lo que es el verdadero amor. Cuando estos supuestos seres queridos rompen las ilusiones, expectativas y exigencias que depositamos en ellos, y van en contra de lo impuesto por nosotros, es cuando se desata nuestra peor versión. Los humillamos, los chantajeamos emocionalmente, los celamos y hasta logramos herirlos profundamente con palabras y actos que realizamos en nombre del amor que les profesamos. Sin embargo, la pregunta que siempre me plantee fue: ¿Eso es realmente amor?. Hoy en día, estoy en el camino de instalar estas herramientas espirituales, y filtrar todos los sucesos y relaciones que pasan por mi vida por estas 7 esferas de luz. Mi recomendación es que vivamos en COMPRENSION, aun cuando nos fallen, que por más que nos lastime alguna situación es especial, intentemos profundamente ACEPTAR la situación, que cuando seamos agredidos siempre sea nuestra primera reacción, DAR LO MEJOR de nosotros, que si fueron injustos y te ofendieron, ASUMAMOS con sabiduría y seamos responsables ante todo, que aunque nos sean infieles logremos VALORAR la experiencia y rescatemos solo lo mejor, que si a pesar de todo lo entregado en alguna relación, se alejan y deciden dejarte, usemos el profundo RESPETO por su decisión, y dejemos que se vaya en paz, y por sobre cualquier cosa, AGRADEZCAMOS lo vivido y sepamos con la tranquilidad en el corazón que estamos amando profundamente, porque en el juego de la vida y el amor, el que cede siempre gana. Ser feliz es vivir constantemente en esta frecuencia de luz. Esa es la verdadera forma de amar.

    Manuel Quispe Cobian

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