Narrativa y rutina.

El error es real.

Las palabras suenan, tienen un sonido; es sonido, el lenguaje es sonido. ¿Primero fue el sonido o primero fue la imagen? No lo se, pero las palabras se escriben y hoy en día tienen una forma que se ve entre píxeles. Esto es más precisamente lo que ustedes están experimentando: identificando formas dentro de un área de píxeles que representan sonidos que en conjunto significan ideas o conceptos.

La música es sonido también aunque las notas y los sonidos no estén asociados a una idea, o a lo sumo la asociación es variable, es subjetiva. Depende de quien la emita y quien la reciba. La comunicación verbal también depende de lo mismo, y en ese hecho hay un lenguaje determinado, entonces si el mensaje emerge subjetivo a pesar de la objetividad del lenguaje en uso, podemos decir que como la música, (la interpretación de) las palabras también son subjetivas. El lenguaje es subjetivo, no tiene posibilidad de ser otra cosa, los sonidos de las palabras también.

Las ideas se transmiten con palabras, o con sonidos o con pixeles que son elementos comunicantes pero simples referencias abstractas de una idea o sonido o letra que forma una palabra. La transmisión de las letras es digital (no es digital, lo que quiero decir es que en la transmisión no hay pérdida de información), no hay lugar a la ambigüedad en las letras, una a es una a, una b es una b. No es ni binario, ni decimal, es algo de acuerdo a la cantidad de letras que haya en el abecedario.

¿Desde la lógica científica no deberíamos poder demostrar entonces que todo lo dicho con palabras es falso e inverificable? Es indemostrable.

Con una concatenación de ideas tenemos un concepto más complejo. Pero la complejidad es solo una concatenación más larga, pesada y aburrida de ideas que solo definen algo muy preciso. Por supuesto que esa definición es vaga. Es como un ecualizador paramétrico, apunta hacia la frecuencia lo más que puede y ataca como un punzón. Pero es algo por completo poco analógico e impreciso. La filosofía compleja es así, hace falta mucha paciencia para hilvanar el hilo de la historia contada. Las ideas o conceptos básicos y fundamentales no. Son algo liviano, superficial, pero como un antibiótico de amplio espectro: define muchas cosas. La especificidad contiene más error, cuanto más se sabe, menos se sabe, los humanos no poseen conocimiento alguno.

La definición es la muerte de la cosa misteriosa, es la entrada de ella al mundo abstracto y claro del lenguaje, es el verdadero bautismo, el bautismo humano, la esclavitud del ser obligado a orar al dios Palabra.

Si dios no existe la palabra tampoco y por eso los pensamientos transmitidos con palabras no existen o mejor dicho, son una apariencia, un oasis o un holograma, una visión colectiva del mundo, una hipnosis generalizada transoceánica que nos autodefine al igual que un espejo.

Por eso el reflejo es el paso evolutivo, la copia, el avance, la generación de algo nuevo a través de la imitación, al igual que las palabras, al igual que los espejos y el arte. La reproducción humana, la generación entera de ecosistemas, el azar puesto en ebullición, todo es copia e imitación. La vida está en el error, es ahí donde se expresa el misterio. Es el camino en el viaje con sus curvas eternas, y la palabra nos acompaña por siempre. Los errores son el cambio y lo verdadero, la quebrada en una cordillera, el silencio de la música. El conocimiento es solo una historia contada finita de códigos virtuales. El error es real, y es misterio.