Escritorio de Windows 10. Imagen de ExtremeTech.

Windows 10: Microsoft vuelve a la casilla que no debió saltarse

Este sí que es el camino.

El pasado 30 de septiembre Microsoft mostró al mundo Windows 10, la próxima versión de su sistema operativo. Y esta vez no uso la coletilla “para móviles”, “para tablets” o “para ordenadores”. Un único Windows 10 para todos los dispositivos: ese es su claim. Y ya era hora de que fuera así.

¿Principales argumentos para utilizarlo? En vez de tener dos entornos separados y casi estancos, con aplicaciones muy distintas entre sí, tendremos un único entorno que a) se adaptará al hardware que esté utilizando el usuario y b) integrará los dos tipos de aplicaciones (las “tradicionales” y las aplicaciones “metro” o “de Windows 8”; las de la tienda).

Y ahora es cuando yo digo que este es el camino que debió seguir desde un principio. Windows 8 fue innovador, pero no hay que ser un genio para saber que el usuario se asusta ante los cambios tan bruscos como fue el nuevo paradigma de aplicaciones o la start screen. Y tampoco hay que ser un genio para saber que no todos los usuarios utilizamos el ordenador de la misma forma. Imponer ambas cosas fue un error garrafal para Microsoft y lo ha pagado caro.

Muchos siguen en Windows 7. Y esos usuarios de Windows 7 son los que deberían probar Windows 10, sobre todo porque se sentirán muy cómodos con el cambio (y ganarán todas las mejoras de Windows 8, y alguna más). Esta es la casilla que Microsoft se saltó indebidamente: la de transición. No podemos imponer un paradigma totalmente nuevo, aunque vaya pegado al antiguo, y esperar que los usuarios lo usen. Hace falta un periodo de transición e, idealmente, una integración entre ambos.

Tabletas Windows: dos mundos distintos

Llegar tarde al mercado tablet también fue un error enorme para la de Redmond y todavía no acaban de hacerlo en condiciones.

La apuesta por Windows ejecutándose sobre ARM no es todo lo firme que debiera.

Han tenido un problema grave de naming con eso de “RT”, y con mantener el escritorio clásico. Daban la impresión, muy equivocada, de que una tableta Windows era poco menos que un ordenador más ligero pero con el que se podía hacer lo mismo. Y el usuario se decepcionaba en el momento en el que no podía instalar Ares, por ejemplo.

Microsoft es la única que está apostando fuerte por tabletas Windows con ARM, dado que Samsung, Acer y ASUS están reculando en favor de tabletas Intel (con el reclamo de que pueden ejecutar también las aplicaciones anteriores a Windows 8 y ser “ordenadores pequeños y táctiles”). Hay que dejar claro que el camino no es ni debe ser éste, al menos si nosotros como usuarios no queremos acabar con montones de tabletas de este tipo en el cajón, justo encima de aquellos infames netbooks.

Una tableta es una cosa, y un ordenador es otra distinta. La convergencia es posible, pero en forma de dispositivos más parecidos a una Surface Pro 3 o a un Lenovo Yoga que a un HP Envy x2, que se quedan cortos y al final termina con el sabor de boca de “quiero y no puedo”.

En cuanto al sistema, estoy más que seguro de que, si mantuvieron el escritorio clásico, fue únicamente por los —potenciales— usuarios empresariales y Office. Que hoy por hoy sigue siendo el principal reclamo de las tabletas Windows RT: Office gratuito y de por vida. Si hubiera habido Office Touch bien podrían habérselo ahorrado en el momento en que lanzaron clientes de escritorio remoto y herramientas básicas como calculadora, explorador de archivos o bloc de notas para el nuevo entorno.

Una tableta Windows debió parecerse siempre más a un Windows Phone que a un ordenador Windows 8. Y de hecho desde el principio Windows Phone y Windows “tablet” debieron compartir aplicaciones. Sí, es la estrategia que siguieron Apple y Google, lo sé.


Nokia quiso hacerlo bien. Su 2520 era (y de hecho sigue siendo) una tableta “Lumia”. A nivel de estética parecía un móvil grande, pero permitía conectar un teclado y ser utilizada como cualquier otra tableta Windows RT.

Personalmente suspiré mucho tiempo por una tableta Windows RT con LTE y un procesador Qualcomm. Nokia lanzó su modelo 2520, que parecía maravilloso (así pude probarlo durante los Premios Xataka 2013)… y que tampoco tuvo todo el impulso que debiera.

Su acogida fue horrorosa y desde Nokia (que por aquel entonces seguía siendo Nokia) tampoco le dieron el impulso que requería. A nadie le importaron los problemas que tuvo con su fuente de alimentación.

Y a Microsoft, por cierto, no creo que le importe después de haber comprado Nokia: ya tienen sus Surface. No necesita competir con ella misma, ni que un departamento compita con el de al lado.


Estos problemas desaparecen: “one Windows”

El camino parece claro: Microsoft quiere que dejemos de pensar en qué plataforma ejecutar una aplicación o cómo interactuar con ella. Que podamos usar el mismo Skype (por poner un ejemplo) desde nuestro PC, tableta, móvil o Xbox One, y que además podamos hacerlo con una experiencia de usuario adaptada para cada dispositivo y método de entrada y salida, parece casi utopía. Pero será posible.

Hay mucho trabajo para eso, eso sí. Por suerte las bases se sentaron hace dos años con Windows 8, y el trabajo comenzó bastante antes.

  • Han adaptado la UI para que se comporte de manera distinta, y adecuada, a eventos de ratón y a eventos de toque. También podemos usar el entorno que prefiramos: full screen o basado en ventanas y con un menú de aplicaciones desplegable. Y podríamos usar las mismas aplicaciones en todos los entornos —siempre que el desarrollador lo permita y que ignoremos todas las aplicaciones “de escritorio”.
  • Han mejorado la plataforma de desarrollo de aplicaciones para que sean universales. Esto no significa que un mismo binario se ejecute de igual forma en móvil, tablet, ordenador o consola; necesita adaptaciones a nivel de UI y actualmente es necesario generar un binario para cada plataforma. No obstante el trabajo para el desarrollador es mínimo, comparado con mantener cuatro desarrollos distintos.
  • Han portado el núcleo a procesadores ARM, adecuados para dispositivos de bajo consumo y que habitualmente funcionan con baterías. Es el camino para estar en equipos de máxima movilidad, como es un móvil o una tablet. El núcleo, por cierto, es el mismo. No una adaptación. No. Se trata de un port exacto.

Eso sí: Microsoft necesita que la apuesta por la plataforma unificada y por la convergencia se mantenga y, poco a poco, atraer más desarrolladores, y usuarios (y mantener a los fabricantes, aliados históricos de la de Redmond) a su plataforma y a su ecosistema.

El futuro es convergente. Los fabricantes llevan tiempo apostando por ello (quizá algo tímidamente), y Microsoft pronto ofrecerá una plataforma software a la altura. ¿Es lo que quieren (queremos) los usuarios? El tiempo lo dirá.

Enlaces de interés