Punto de fuga

Marta raramente experimentaba el lujo de encontrar las estaciones de metro de su tren de pensamiento sin las multitudes de ideas que parecían moverse de manera automática, unas entraban otras salían ¿A dónde iban? Algunas alcanzaban a salir de su boca, hacían contacto con otros oídos y transbordaban al tren de pensamiento de alguien más.

Siempre le pareció pomposo el hecho de que algunas personas pedían derecho sobre sus ideas como si fueran SOLAMENTE de ellos, como si no hubieran sido tomadas de otras estaciones de pensamiento, de otras mentes, incluso de las terminales finales de la transmisión del saber. Esos que querían ser “los dueños de la verdad” le generaban una hueva especial, intentaba no transmitirles mucho, solo lo básico, lo más monosilábico posible para evitar la frustración de encontrarse, tiempo después, con el flujo de ideas transmitidas marcadas por el sello de “idea original”.

Esta vez, su cabeza estaba casi vacía ¡Lo había logrado! O casi, una que otra idea, de las que se perdían durante años entre transbordos internos, se paseaba por ahí esperando pacientemente en el anden a que llegara el siguiente tren, llevaba tantos años extraviada que no le provocaba ninguna prisa seguir su laberíntico camino. Por fin después de tantos entrenamientos de meditación, después de tantos sonidos desesperantes de cascadas, Mantras y pajaritos había logrado la paz. Podía ver el blanco decorado de su mente, el vacío… Su respiración reverberaba por las paredes de la estación central, generando un eco plácido…

Tan pronto como fue consciente del silencio un zumbido anunció la llegada inminente de otro tren cargado de ideas, de preocupaciones de esos malditos pensamientos sin rumbo que se metían por todos lados para nunca encontrar su destino.

Abrió los ojos, su celular le anunciaba un mensaje nuevo ¿Quién sería? ¿Por qué sentía que era imposible apagar el aparatejo o por lo menos alejarse de él lo suficiente como para olvidar su existencia? ¿Sería algo importante? o ¿Por lo menos un saludo de otro ser humano? No, no era nadie, tan solo un mensaje genérico, una serie de tres noticias todas terribles que solamente provocaban aglomeraciones histéricas en las estaciones de su cabeza ¿A dónde iba a parar el mundo si todo seguía así? Hubieron turbas incontenibles de pensamientos en la cola del tren con dirección a “Definitivamente nada tiene solución”. Habían ideas arrojándose a las vías ansiosas de terminar su ciclo sináptico de una vez por todas. Marta decidió parar las máquinas, dejar sin energía al tren de pensamiento, respirar, y ponerse al corriente de “lo último” en su feed de facebook, le dio rienda suelta a la procrastinación. Las ideas se amontonaron en trenes diversos que tarde o temprano confluyeron en la estación “Pérdida de tiempo”. Hasta que la aglomeración de ideas en el scroll infinito, fue tan masiva que las ideas recurrentes no dejaban nada nuevo entrar a los vagones, fulanita ya está embarazada y al parecer sumamente feliz, menganito comió algo que se ve delicioso, perengano está de vacaciones en un lugar paradisiaco, con aire limpio y cielos visibles. Rregresó a sí misma.

¿Qué estaba haciendo antes de perderse en el limbo de la pantalla luminosa? ¡Cierto! Intentaba vaciarse de tanta idea acumulada. Regresó al método clásico, concentrarse en su respiración, inhalar, exhalar… in ha lar, ex ha lar, in ha lar… la estación, otra vez vacía, nada que la perturbe, la idea fija vagando tranquilamente como el único usuario I n h a l a r , e x h a l a r.

I N H A L A R … la idea fija decídía salir de la estación

E X H A L A R…

IN

HA

LAR

EX

HA

LAR, tan solo se veía su sombra largada por las luces de los pasillos de la estación del pensamiento.

I

N

H

A

L

A

R

E

X

H

A

L

A

R

Una bruma blanca se apoderó de la estación como una nata chiclosa de nada, no hay nadie, no hay NADA.