Miryam ya no está.

Paris en el incompleto viaje que jamás hicimos y todos sus deseos se han quedado atrás, quien como tú y nadie como yo, nos perderemos el momento de respirar sus alamedas, visualizar sus aromas y por qué no sentir su música. Es el destino, o simplemente la fé que hemos puesto en acabar lo que nunca parece que empezó.

Es curioso, pero tengo la sensación de haber hecho lo correcto, la paz me inunda y ahora puedo respirar con todo mi diafragma extendido. No volveré a sentir desconfianza, nadie martirizará mis pensamientos, mi cuerpo me pertenece y es gracias a él por lo que siento. Gracias por hacerme sentir esto, y aunque todavía no perciba el beneficio de la sangre en mis venas, sé que voy a vivir.

Mi deuda no está saldada, he recibo más de lo que he aportado y por eso no puedo permitir que esto suceda. Encontraré la manera, la forma y el momento en el que devuelva todo y absolutamente todo. No será una devolución traumática y sin sentimiento, sino que será algo emotivo y sensible. Un te presento a mi casa y en un segundo zas. ¡Cuanto te debo!. ¡Cuanto me gustó!. ¿Que sería yo sin ti?. Una devolucion sin envoltorio, sincera y recién levantada.

Valiente y cabezota, con garra y sensibilidad, gata y perra, quien te siente te sabe, te goza y se desmorona. Nadie como tu sabe. Y sabes como la auténtica glucosa hiperglucémica, quien dá más. Que sería de mi si no te hubiera conocido y sin embargo ahora no estás.

No quiero dejar huella en tu vida, que tu corazón no tenga marca, y que tu casa permanezca esterilizada de mi. Jamás he estado, mi amor no ha existido, la desconfianza y la duda no se sintió. Ahora solo queda lo bueno, el recuerdo de una sonrisa y el abrazo tierno y calido. Mi presencia no está impresa en tí y los recuerdos se agolparan en la puerta trasera de tu hiel. El viento ha llegado y como ráfaga poderosa todo lo borrará, pero tus ojos mi vida no se cerraran, es un viento seco, tierno y sencillo, que te arrullará y cuando menos te lo esperes desaparecerá. Nada quedará y mejor será.

Que nadie te quiera como, y que te quiera sin parar.

Oh, Miryam yá no estás.

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