Alguien del altiplano Peruano…

Alejandro exibe felíz su moneda de cinco soles peruanos… el abrazo de agradecimiento que me dió vale mas que el oro del Peru….
El no sabe en que año nació, mucho menos su edad. Lo vi marcharse felíz….
Y me quede pensando en él, todo el día. La imágen de su mirada en mis retinas, mirada inocente, pura.
Acabábamos de ingresar a la ciudad de Cusco. Algo cansados, algo incomodos de vestir tanto pertrecho por el frío y protecciones. Vimos el hotel y estacionamos las motos en el callejón contiguo, cuando lo veo acercarse tímidamente. Por su aspecto me apresuré a sacar una moneda del bolsillo. Me había equivocado. Solo se acercó para admirar la moto. Me quede con la moneda en la mano interpretando el momento y continué sacando mi equipaje de las maletas laterales. Intercambiamos miradas, preguntas y respuestas mudas. Entonces estiré mi mano con la moneda, me miró e intempestivamente me abrazó… En ese momento sentí toda la deuda que nuestro mundo aún mantiene con su mundo. No una deuda economica, sino una deuda de reconocimeinto historico. Una deuda que aún arrastramos mirando para otro lado. Una deuda enorme por tanto daño infligido en nombre de Dios y la corona….
Supe que se gana la vida haciendo mandados. Que en un muy buen día puede llegar a ganar cinco soles. Que con tres soles procura su comida diaria. Que no sabe leer ni escribir pero canta canciones quechuas ancestrales.
Y se marchó felíz con su moneda de cinco soles, quizás el alimento de un día… Y yo me quedé con su mirada para siempre… tampoco fue justo el trueque….