Pequeños gestos que motivan.

Durante los últimos dos años, he estado invirtiendo mi tiempo principalmente en dos proyectos que iniciaron al lado de grupos de personas con una visión alineada y con el objetivo de llegar a convertirlos en empresas sostenibles. Claramente, aunque sea algo fácil de escribir en tres líneas, lleva un esfuerzo y dedicación constantes para poder ir generando resultados.

Un proyecto que se empieza “de la nada” brinda mucho espacio para crear, descubrir y proponer, pero también muchos muros que derrumbar y hay días en los que el camino se pone especialmente difícil. En estos momentos, es cuando uno se debe recordar porqué decidió emprender estos proyectos y a donde quiere llegar con ellos. Sin embargo, no siempre es fácil motivarse solo, y por eso es bueno tener un equipo de apoyo, donde al compartir una visión común, podemos ayudarnos en los días difíciles de cada miembro.

Cuando ponemos mucho esfuerzo pero no vemos resultados, cuando empezamos a preguntarnos si verdaderamente el sacrificio vale la pena, cuando vemos a nuestros colegas viajando por el mundo, de vacaciones, estudiando sus maestrías y doctorados, independizándose con su buen salario, es cuando podemos perder la motivación por lo que estamos haciendo...

Via giphy

…Y es acá donde hay pequeños gestos que reviven esa visión. Pequeños gestos cambian la vida, motivan y lo devuelven a uno a la realidad. Y con esto aterrizo en la razón que me inspiró a escribir esta historia.

Hace unos meses retomé contacto con una asociación llamada Edunámica. Entidad que promueve el acceso a la educación secundaria y universitaria a jóvenes con situaciones socio-económicas particulares, la cual me había apoyado durante mi época en el colegio. Volver a hablar con ellos me generó mucha alegría por el simple hecho de recordar que entidades como ellos le dan la posibilidad a cientos de jóvenes para estudiar, al mismo tiempo que los motivan a perseguir sus sueños.

Como parte de sus actividades, organizan un Encuentro anual, donde sus Alumnis, pueden conocerse y generar redes de cooperación. Redes que son de gran importancia al generar un efecto de pagar al siguiente, donde yo puedo facilitar la integración académica a un nuevo estudiante gracias a la experiencia que yo viví.

En este encuentro, tuve la oportunidad de conocer a un joven de séptimo grado, que casualmente estudia en el mismo colegio al que asistí yo. A su corta edad ha liderado proyectos increíbles y tiene una gran pasión por la ciencia y descubrir el mundo. Lo más chiva fue que al conocer su historia, yo me motivé a seguir trabajando en proyectos como Rosalind Innovations para acercar la ciencia a los jóvenes e inspirar a los muchachos a estudiar carreras científicas.

LabRosalind en Impact Hub San José, De Naranja Silver (izquierda) y mi persona. Faltan Sofí y Kevin del equipo en la foto.

Este día vuelvo a ver varios de los muchachos que había conocido en el encuentro, y con la motivación al máximo subí al escenario a contar nuestra historia…

Al finalizar mi charla, se me acercan varios jóvenes a conversar, y entre esos el chico que había conocido en el encuentro, agradeciendo por la inspiración que había sido para él ver que proyectos como Rosalind existan (la admiración era mutua). Y es en este momento cuando me doy cuenta de una realidad que no había asumido, con un par de minutos en los que compartí el esfuerzo detrás de todo el equipo de Rosalind, habían sido suficiente para motivar a este joven en sus proyectos, ya que se sentía identificado al ver que yo en algún momento había estado sentado en el mismo lugar que él. Pero por otra parte, el no sabía que a sus 13 años, con su historia, era quien me estaba motivando a mi a seguir luchando por hacer crecer proyectos como Rosalind a mis 23 años.

Estas situaciones son combustibles para el corazón, al final ambos realizamos los proyectos en los que estamos por pasión y por una meta mayor. Y ver que se van generando impacto persona a persona, motiva muchísimo a seguir trabajando para llegar a más y más jóvenes.


Acciones tan pequeñas como el comentario de este joven pueden cambiar la mentalidad de uno, y ver personas que también creen, es un apoyo que puede ser clave en el avance de un proyecto. Acá quiero hacer una mención especial a las personas detrás de Edunámica, que detrás de pequeños gestos, iniciativas y reconocimientos, no tienen idea del apoyo tan grande que significan para mi y para el avance de un proyecto como Rosalind para lograr el sueño de llevar la ciencia más cerca de la juventud y de la sociedad.

Otra mención especial a Deynanth Mayorga, quien estando apenas empezando el cole ha liderado grandes proyectos y que estoy seguro de que tiene muchos éxitos por delante.

Si llegaron hasta acá, no duden en compartir y darme toda la retroalimentación para mejorar en esto de contar historias.