¿Podemos entender la realidad pensando sistémicamente?
Según Wikipedia, el pensamiento sistémico es un marco conceptual que se utiliza para analizar un sistema de varios subsistemas o elementos interrelacionados con el fin de comprender su funcionamiento y resolver los problemas que presentan sus propiedades.
En otras palabras, pensar sistemáticamente consiste en generar modelos o simulaciones conceptuales de una realidad absoluta, con el fin de estudiar su funcionamiento para intentar comprender o predecir sus resultados.
Sin embargo, el pensamiento sistémico es más que un herramental para entender o diseñar soluciones a problemas complejos.

El pensamiento sistémico es el entendimiento de la naturaleza de la realidad.
La manera en la que el cerebro humano interpreta la realidad es mediante la asociación de estímulos sensoriales con distintos procesos cognitivos. Esta asociación crea distintas estructuras neuronales que, debido a su complejidad, simulan distintos posibles escenarios y predicciones sobre los estímulos que están interpretando.
Estas estructuras neuronales suceden en distintos niveles del cerebro, lo que significa que su complejidad cambia conforme al lugar en donde sucede. Esto quiere decir que la diferencia en complejidad es determinada por la cantidad de sinapsis que se requieren para llevar a cabo dichos procesos cognitivos. Los procesos que suceden en zonas cercanas al tallo cerebral, requieren de una menor cantidad de sinapsis para llevarse a cabo; aquellos que suceden lejos de la región baja del cerebro, requieren de más sinapsis para cumplir su función.
De igual manera en la que el dolor — o aquello, que el cerebro percibe como dolor — de una pequeña herida en la piel disminuye al ser comparado con una herida más grande; así mismo, los distintos procesos cognitivos que conforman nuestra realidad ontológica o consciencia, son percibidos con mayor o menor relevancia dependiendo de la cantidad de sinapsis que requieren para crear las estructuras asociativas, lo cual finaliza por dictar la información que tenemos disponible para ser.
Este fenómeno se debe a que el ser humano es el producto de una cadena de especies refinadas por el error, durante miles de millones de años. Entre más tiempo se conserve un herramental de la naturaleza como la que lo es el cerebro humano, más eficiente se volverá en cuanto a su utilización de recursos.

Esto quiere decir que, regiones de nuestro cerebro primal como el cerebelo y los ganglios basales requieren de menos energía para cumplir con su funcionamiento, a comparación de la cantidad de recursos que consume nuestro neocórtex. Este proceso de análisis nos señala, por lógica, que el siguiente herramental que nos queda por refinar es este último: la corteza cerebral.
La naturaleza del humano
Si pudiéramos adelantar el tiempo miles de años hacia el futuro — tomando en cuenta una singularidad tecnológica pronta — teoréticamente, podríamos observar cómo la especie humana desarrolla la habilidad de utilizar la menor cantidad de energía posible, para llevar a cabo la misma (o mejor) actividad que su neocórtex naturalmente le permite; para ser. Esto quiere decir que, la sinapsis que se requieren para llevar a cabo funciones como la memoria, resolución de problemas, y hasta la concentración, se volverían cada vez más eficientes en su gasto de energía, lo que le dejaría al humano una cantidad restante de energía para llevar a cabo un continuo proceso acelerado de mutación en el genoma, debido al nuevo potencial de caos entrópico. Esto podría llevar al humano a entrar a un proceso exponencial de selección, tanto natural como artificial.
De hecho, hoy en día ya podemos observar potenciales cambios evolutivos llevarse a cabo. El desarrollo de una tecnología como la del buscador de Google, por ejemplo, nos permite contar con una memoria colectiva, constante y recursivamente refinada a nuestro alcance. Sin embargo, esto quiere decir que la nueva forma del ser humano es aquella de una especie extendida a un smartphone portátil.
No será hasta la llegada de una tecnología comercial de VR o AR al mercado, para que podamos extender la figura del ser humano a la de una especie adaptada a un mundo de información omnipresente.
El pensamiento humano y la racionalidad
Así como no podemos concebir un control consciente sobre procesos de nuestro cerebro reptiliano como ciertos movimientos musculares o el latido cardiaco, de la misma manera, no podemos concebir un mundo absoluto en el cual esta sea una posibilidad, y por ende, cambiamos nuestra percepción, nuestra razón de ser y nuestras restricciones.
Colectivamente, nuestra especie conforma una actividad representante de nuestra conformación biológica. Nuestra irracionalidad se creó con y para la propagación de la única herramienta con la que cuenta la naturaleza: el error.
Ahora bien, si se sabe que el ser humano es sujeto, esto significa que existe una contraparte absoluta e ilimitada en su totalidad que le quita toda denominación o identificación al humano. Por ende, cualquier sistema en donde se intente definir cual sea de estas dos conformantes; el sujeto y el absoluto, se puede probar automáticamente falso.
La condición humana no solo afecta su propia percepción, sino también afecta al absoluto que está siendo percibido por el sujeto. La frase “un martillo solamente puede ver clavos” es igual de relevante para el martillo, como para el clavo. En este caso, el martillo es un sujeto y el clavo es un lenguaje o una cadena de significantes.

Una consciencia irracional
Esto nos dice, entonces, que debido a la naturaleza de la estructura de la conciencia, es imposible asumir la equivalencia de dos sujetos. Y por ende, si se busca pensar sistémicamente; al momento de querer analizar un juego o sistema, sería imposible juzgar de una manera equivalente a un sujeto interno al sistema como al externo que lo analiza. Ya que al momento de hacerlo, las reglas cambian de una manera siempre impredecible e inconcebible.
Sin embargo, no se desmerita el valor que brinda utilizar el pensamiento sistémico como herramental; esto solo significa que, para poder analizar la naturaleza de la realidad, es necesario primero definir cada una de sus conformantes dentro de un contexto filosófico.
Qué significa un
- pensamiento
- sistema
- [verbo] ser humano
- la intervención del humano en un sistema ilimitado y absoluto
Y paradójicamente, para entender el pensamiento sistémico que explica la naturaleza de la realidad, primero hay que entender la naturaleza de la realidad — que hasta hoy en día, es un misterio.
