La mano invisible

Uno podría pensar que la ingeniería y la economía nada tienen que ver, sin embargo esto no es cierto. Actualmente estoy cursando una materia de tecnologías sustentables en la cual nos enseñan acerca del impacto que generamos en el medio ambiente, las alternativas de desarrollo humano sostenible que existen y el papel potencial de la tecnología en su consecución. La mayoría de los temas me han parecido realmente interesantes, pero hay uno en especial que llamó mi atención. El tema se basa en una metáfora creada por el filósofo Alan Smith y que es ampliamente usada en economía, ésta expresa la capacidad autorreguladora del libre mercado. Si nos quedamos con la pura metáfora no suena tan llamativo, sin embargo, el enfoque que se le dió en esta materia acerca de cómo esta ideología ha influido directamente en el calentamiento global es realmente importante y te ayuda a comprender de una manera más aterrizada el problema ecológico que sufrimos actualmente y sus causas.

El término de “la mano invisible”, estableció la noción de que no hay que preocuparse en determinar los principios éticos que deban regular las relaciones sociales con el entorno, simplemente crear las condiciones para que la competencia del negocio se pueda dar en su máxima expresión. De esta competencia surgiría como consecuencia de la mano invisible el desarrollo más benéfico para todos. Esta falta de conciencia nos ha llevado a enfrentar un gran problema ambiental.

Permitir que el mecanismo del mercado se dirija por su propia cuenta y decida la suerte de los seres humanos y de su medio natural conduce necesariamente a la destrucción de la sociedad. Este libre mercado tuvo un alto costo ecológico y creó una enorme desigualdad. Hoy no se encuentran disponibles en el mundo los recursos que permitieron el actual nivel de desarrollo de los países ricos.

Durante muchos años se vivió sin preocupación alguna sobre las consecuencias que los negocios causaban al medio ambiente, mientras se siguiera produciendo y generando riquezas todo marchaba bien. Hoy en día el paradigma ha cambiado. El mundo ya no está dividido por ideologías de derecha o izquierda, sino entre quienes aceptan límites ecológicos y quienes no.

Aunque aún hay quienes se niegan a ver la realidad, es un hecho que cada vez existen más empresas y personas que se preocupan por disminuir su huella ecológica, por integrar un plan “verde” y ayudar de alguna manera a remendar el daño causado pues se entiende que no existe ningún mecanismo supra-humano que llegará a solucionar todo mágicamente.


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