Noche de coincidencias

De poesía, música e ilustración. Noche de historias que se encuentran en 1983.

La ilustradora Maira Kalman dice que “las flores te llevan a los libros, que te llevan a pensar y a dejar de pensar y después más flores y música, música. Después muchas más flores y muchos más libros.”

Una noche en un programa de radio pachuqueño se tocaba alguna canción de Tom Waits. Juan Carlos Hidalgo comentaba al micrófono sobre el contrato que obtuvo el músico con la compañía de cigarros Camel. Busco esta historia en la red pero no la encuentro. Sí existe la historia del juicio que ganó Waits a Doritos. Una agencia de publicidad hizo un jingle con estilo muy parecido al del cantante para anunciar Doritos SalsaRio. Uno puede leer con morbo hecho en Word, toda la evolución del juicio. La voz rasposa de Waits, dice su abogado, quien cita a un fan es: “como si te tomaras un cuarto de Bourbon, te fumaras un paquete de cigarros y te tragaras un paquete de hojas de afeitar…. en la madrugada, después de no dormir por tres días”. Juan Carlos siempre quería que pusiéramos a Tom Waits en la radio. Tom Waits ganó el juicio.

Steve Wozniac el cofundador de Apple quería organizar una gran fiesta en medio de la nada. Unos años antes de la aparición de la Macintosh y cinco años antes de la aparición de Illustrator, software con el que, seguramente, Salvador Verano produce sus imágenes que parecen venir de otro tiempo, de otros mundos. Antes de la Mac y mucho antes de Coachella, el Festival US juntó en un fin de semana de puente gringo a lo mejor del rock, heavy metal y new wave del momento. The Clash era uno de los grupos principales junto con David Bowie y Van Halen. 140 000 personas fueron espectadores del evento que marcaría el fin de The Clash. La presentación fue un desastre. El grupo no pudo con el éxito que significó Combat Rock. Should I Stay or Should I go? “Esta indecisión me molesta” cantaba Strummer en Español. En septiembre de ese año, 1983, Joe Strummer emite el Clash Comunique donde explica la expulsión de Mick Jones, su compadre musical. El clash de The Clash. Vendrían historias llenas de dinamita y de mezcal.

En 1983 Tom Waits ya no vivía en el Motel de Santa Mónica. La cocina de esa suite ya no era ocupada por su su piano. Tom ahora vive en un coche movible. Puede mudarse fácilmente; al día siguiente, sin problema. En 1983 Tom Waits ya no vivía cerca del crucero de Hollywood y Vine. Hoy esa esquina alberga una gigante y azul tienda Gap. En Gap no venden gabardinas. Suerte que Tom compró antes su gabardina con la que cruza, orgulloso y borracho, las calles con estrellas en el suelo que pisan turistas ingenuos y futuras estrellas porno. Tom Waits nació en el asiento de atrás de un taxi. En 1983 Tom Waits se quedó sin manager, sin productor y sin disquera, pero tenía nuevo disco: Swordfishtrombones, que resultó ser la manera de gritarle con susurros al mundo que estaba harto. La locura debía encontrar nuevas rutas. Era el comienzo de un nuevo comienzo para Tom. La ruta del artista. Comenzar a comenzar. La buena noticia es que Swordfishtrombones, el nuevo disco de Tom Waits, había llegado a la lista de los discos más vendidos en un momento, 1983, donde las listas de los discos más vendidos eran algo importante. La mala noticia es que no pasó del último lugar de la lista. El último de los primeros. La ruta del artista. Comenzar a escalar la lista de los discos más vendidos o destruir los escalones que te llevan hacia allá. La ruta de Tom.

En 1983 la fábrica de llantas Uniroyal era el lugar que mayor empleo daba en el Valle Chippewa. Antes era la madera su mayor forma de empleo, hoy es la informática. Eau Claire, donde nació y sigue radicando Justin Vernon, fue una de las primeras ciudades del árbol en Wisconsin. Autos, madera y bytes. Velocidad, árboles y modems. La guitarra de madera, casa del desamor. Cuerdas rasgadas por manos solitarias. Es mejor sentir dolor que sentir nada. Cuando Justin regresa a la cabaña familiar aparece en su memoria su figura infantil que jugaba con un rompecabezas. Tenía apenas 2 años. Era 1983. De alguna manera recuerda que el desamor es parte de su vida desde aquellos primeros momentos. Hoy tiene barba y muchas canciones. Y un poema que escribe uno de sus fans: Juan Carlos Hidalgo puede oler desde lejos el talento. Una de tantas noches empezó a repetir repentinamente la frase “Bon Iver” ¿o se dice Bon Iver”? Nos platicaba la historia del disco que se grabó en una cabaña abandonada mientras terminábamos con una botella de ron que había traído El Ron.

Nadie cuenta mejor las historias del rock como Juan Carlos. Y nadie mejor para ilustrarlas como Salvador Verano. Cholo y Chaviux. Creo que ilustrar un poema es tan complicado como hacer la película de un libro. La imaginación del lector es llevada hacia el mundo del ilustrador y el amor de verano incluye siempre una mirada hasta un pasado lejano en tiempo, pero presente en esencia. Un pasado que acaba de irse, pero que ya está muy lejos. Un pasado que aún podemos ver, pero que ya no podemos tocar.

_____

Texto leído durante la presentación del plaquette 3 Poemas de Rock Ilustrado de Juan Carlos Hidalgo Baca y Salvador Verano Calderón en el Bar 83 de Pachuca, Hidalgo, México. 2016