Las cosas bellas

tercera entrega

La audición empieza con “El último día”, de los Hollies, y yo empiezo a viajar hacia otro tiempo. Me pregunto: ¿no será que la música que escuchamos es siempre la misma? ¿Adónde empieza nuestra relación con la música? ¿Cuál fue el primer disco que escuchaste completo? ¿Te acordás como llegaste a él? ¿Quién estaba con vos cuando lo escuchaste? Yo me acuerdo clarito. Banda de sonido de Flashdance, en la casa de mi abuela Livia, con mi hermana Ceci.

De golpe estoy en la cocina de mi casa en Mar de Ajó, ponele que sea Abril o Mayo, en el después de comer de la infancia, mientras Mamá (sí, con mayúscula) lava los platos. Se escucha el programa de Mochin por radio Mitre.

Yo creo que Mochin no era ningún boludo: entre salta la langosta y la sonrisa de mamá (ésta con minúscula) te tiraba data. Yo me di cuenta ahora, de grande. Porque de chico odiaba su programa. Como odiaba algunos otros comportamientos de mis padres que luego, con el tiempo, terminé adorando, pero la vida es así, ¿no?

Entonces, de grande, me di cuenta que me re copaba con mucha de la música que pasaba en su programa. Incluso hemos musicalizado muchísimas fiestas apoyándonos en ese sonido que parece tan lejano, pero que de una u otra manera, es el mismo de ahora. Yo lo comprobé. Cuando esas canciones suenan, pasan cosas lindas. Cosas bellas.

No te estoy hablando de la superficie. Te estoy hablando de lo profundo. Cuando en la superficie escuchabas a Ismael Rivera y su Cortijo con “Monta mi caballito”, en el fondo Mochin te liquidaba con “La casa del sol naciente” versión de Sandro y los de Fuego. Ardiente.

Fijate lo que dice wikipedia: “The House of the Rising Sun (La casa del Sol naciente) es una canción folk de los Estados Unidos. También llamada Rising Sun Blues, narra la vida de alguien que ha tenido poca fortuna en Nueva Orleans (estado de Luisiana). No se conoce el autor. Según la versión, la canción puede ser interpretada desde la perspectiva de una mujer o de un hombre. Las dos versiones más conocidas son la del grupo británico The Animals, de 1964, que alcanzó el primer lugar de ventas en los Estados Unidos y en el Reino Unido, y la de Joan Baez, de 1959-60.”

¿Viste lo que pasó? Sandro sin querer te enseñó algo. Las respuestas provienen muchas veces de los lugares más inesperados. ¿Escuchaste alguna vez The House of the Rising Sun? No te la pierdas. Andá a escucharla ahora mismo. No leas más lo que escribí. Mandame a cagar.

Tengo los primeros 6 discos de Sandro, gracias a una colección que armó el diario Página/12. A mí me parece que fue un genio. Y en definitiva, lo conozco gracias a Mochin Marafiotti. Pero sobre todo, mucho más gracias a Mamá. El sábado pasado, mientras hacía un asado, programé en el grooveshark la canción “Ave de paso”. Mientras Mamá me hacía compañía, sin querer, la cantamos juntos.

Yo quiero vivir como las aves que no pueden atraparse.

http://youtu.be/TjyRUeML6nc

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