Las cosas bellas

Octava entrega

¿Por qué ir a ver una muestra de fotografías? Si hoy en día, las fotos son parte de nuestra vida diaria. Selfies, transmisiones en vivo. Todo al alcance de nuestros índices y pulgares. Todos somos fotógrafos. Todos somos DT. Todos opinamos de todo con la internet como gran aliada en la búsqueda, en la investigación cortita, en la construcción misma de nuestro pensamiento. Entonces…¿qué hace que estas fotos sean diferentes a las que a diario enviamos, recibimos, reenviamos, comentamos, criticamos? La respuesta es…pues la esencia. La vida oculta que se plasma en esas imágenes. En esas obturaciones que capturan la luz del momento y detienen el tiempo. ¿Cuántas fotos son? 100? 50? ¿Sólo una? No importa. Lo que termina importando es descubrir la búqueda del propietario del ojo de quién está detrás de la lente.

Participamos de la apertura de la muestra fotográfica de Luciano Garetto. Un artista nicoleño con una sensibilidad a flor de piel que retrata vidas, momentos, arquitectura, paisajes y secuencias con un profundo e inmaculado respeto por lo que se presenta ante su ojo y lente (que a estas alturas, vendría a ser lo mismo). Su oficio nos muestra a San Nicolás como una criatura cosmopolita en los momentos previos a despertar. Esos instantes que vivimos entre que el despertador suena a las 7 am pero lo snoozeamos hasta que se hagan las 7.30. Pareciera que en esos pasajes onírico-reales se presenta su visión fotográfica. Tal vez por su obsesión por las sombras. O quizás sean los fuera de foco.

El tipo prepara una muestra y te arma una película, la mezcla con música que selecciona especialmente. Música para bodas y funerales. Y ahí agarramos impulso para entender cómo viene la mano. El proyector dispara las imágenes una tras otra buscando conmoverte y ¡vaya que te conmueve! La curvatura sorpresiva de un cuerpo. La expresión de risa en un momento de zozobra. Cómo se cuela el sol. La humedad. El cariño vuelto risa y abrazo. La perspectiva. La geometría. Las sonrisas. El sol. La luz.

Yo vi una San Nicolás oculta en sus calles, en sus manzanas, en sus veredas. En los cortes irregulares de la convivencia entre antiguo y moderno. Lucho también la ve. La diferencia es que el lo registra para que todos lo vean. Y si estás lo suficientemente inspirado como para que todo esto te conmueva, pues te salen estas líneas de reflexión y agradecimiento. Para que pueda él sentirse satisfecho, porque es un inconformista empedernido y caprichoso.

Sus fotografías son la esencia de los momentos que allí aparecen. Aún lo abstracto. Aún la pared rosa con sus sombras. Porque después de todo…algunos allí vemos mucho más que una pared. Vemos a la abuela. Vemos el pasado que nos construye y resignifica con fuerza. Vemos el sepia de nuestra propia película.

Salud al gran Garetto. Sensible hasta la médula, como las canciones de los Smiths.