Bitácora Inconsistente (parte 2)

Jiufen.

Hasta ahora las partes que he visitado de Taiwán forman parte, de una manera o de otra, de la Administración de Taipei. Aún los pueblos pequeños del norte de la Isla se encuentran conectados por carreteras eficientes y llenas de edificios con la capital del país.

Hasta el momento, Jiufen (九份 o “nueve pedazos”) es el pueblo que más me ha gustado, porque me recuerda en cierta manera a las viejas ciudades mineras que abundan en America Latina.

En Jiufen encontraron oro, y como muchas de las antiguas Ciudades Mineras de climas agradables, cuando se les terminó comenzaron a atraer turistas. La ubicación de este pueblito ayuda y mucho. Justo en la punta norte de Taiwán, la Ciudad tiene excelentes vistas al Oceano Pacífico y al Mar de China.

A Jiufen fui con amigos del trabajo. Fue algo de último minuto, por lo que sólo pudimos pasar la mitad del domingo ahí. Comimos muchas cosas extrañas y visitamos el templo local. Vimos el anochecer sobre la costa y regresamos cansados a casa.

Al siguiente día no había otra opción que empezar la rutina escolar y laboral de nuevo. Poco a poco le voy agarrando el ritmo a la Ciudad, aunque aún hay cosas que me parecen sacadas de una novela de George Orwell. La limpieza de la Ciudad no deja de impactarme, especialmente por el hecho de que es prácticamente imposible encontrar un bote de basura en la calle.

La eficacia del transporte público es envidiable, especialmente porque el precio por viaje es de al rededor de 9 pesos. La Ciudad está conectada de una manera muy eficiente por una serie de autobuses, metros, trenes y hasta un teleférico. El transporte público se mantiene muy limpio en gran medida gracias a una restricción extrema sobre lo que se puede hacer o no dentro de él. Comer y beber está prohibido. Hablar por teléfono no es recomendable, y si es necesario hacerlo, será mejor mantener una conversación corta y a volumen bajo.

El camión de la basura pasa todos los días a la misma hora y los mismos ciudadanos están pendientes de que nadie saque la basura a la calle con mucho tiempo de anticipación. Por cierto, los camiones solo se llevan aquellos desechos que se encuentran en las bolsas oficiales que vende la Ciudad.

Los niños van a la esucela de 7 am a 5 pm. Me parece una tortura. Aquellos padres que quieren que sus hijos tengan éxito en la vida los llevan además a tutorías que generalmente ocurren después de la escuela, por lo que muchos niños van de regreso a sus casas a las 9 o 10 de la noche.

Los fines de semana los parques y explanadas se llenan de actividades públicas, como mercados orgánicos, conciertos, marionetas, obras de teatro y ópera China.

En fin, la mayoría de la gente sale a hacer ejercicio diario. La calidad del aire lo permite y aquí la gente está extremadamente obsesionada con ser delgada. Yo sólo he ido a Da’an un par de veces, pero siempre me muevo en bici.

Eso es todo, por ahora…

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