REAL?POLITIK

Trump en México.

“There must be some way out of here”
 Said the joker to the thief
-Along the watchtower- Bod Dylan-

La invitación que el gobierno mexicano extendió a ambos candidatos norteamericanos tuvo objetivos que podríamos denominar, difusos. Supongamos que tuvo como finalidad establecer una agenda de negociación entre los dos países en cuanto a los temas que se han tratado en la campaña del país vecino, esto tendría cierta lógica. Lo que no tenemos que suponer, puesto que ya es obvio, fue lo poco atinado de ese cordial convite. La opinión pública -y publicada- en México, en Estados Unidos y en la comunidad internacional no se ha hecho esperar. No me dedicaré entonces ahondar sobre la notable capacidad del presidente y su gobierno para sorprendernos con su manera de hacer política, si el objetivo fue un jalón de orejas, falló, si fue un acercamiento, el resultado fue el mismo, un cálculo errado. Bastará con decir que sí al principio temíamos por el dinosaurio, podemos quedarnos en paz, estos no deben ser animales, prehistóricos.

Repasemos entonces la lógica de la decisión y veamos si esto beneficia a alguna de las partes. Del lado ganador sabemos, por la rápida respuesta del candidato Trump, que esta era una situación ideal para atraer los reflectores de la prensa norteamericana, en particular la latina, al discurso en Arizona. Este es un Estado conocido por sus problemas fronterizos y por sus xenófobas leyes migratorias, recordemos la ley SB 1070[1] que el senador por ese Estado, y también candidato republicano, McCain, defendió entonces con tanta intensidad. En ese entorno sería donde el candidato actual tenía previsto, desde hace varios días[2], exponer el sus ideas sobre el tema migratorio; uno que involucra a México, a los mexicanos y también a los latino-americanos y de los migrantes en general, así que el presidente de México se estaba involucrando en un debate más amplio que la relación bilateral. Las filas de la campaña anti-Trump las conforman amplios sectores, desde la sociedad civil, como black lives matter, hasta el propio presidente Barack Obama, con esos avales no estaba mal confrontar a Trump desde México.

El decálogo migratorio declarado esta noche plantea varias cuestiones, unas peligrosas por su lógica, otras fueron clara demagogia. Las demagógicas son conocidas, la retórica anti-inmigrante, el vínculo de los migrantes con el crimen, el célebre muro, las deportaciones, etc. El único factor que llamó la atención fue la -aparente- incongruencia entre sus declaraciones en la capital mexicana y con respecto a lo declaró en Phoenix algunas horas más tarde. Luego siguieron las que me ocupan, la falta de trabajo en Estados Unidos, los tratados comerciales internacionales y la supuesta independencia política que el millonario tiene con respecto a la ex secretaria de Estado. La atadura que Trump hace de estos temas con el asunto migratorio, sí que es notable. Todos estos temas tienen un grado de verdad y aún peor, el candidato que podía, de forma natural, abanderar a los trabajadores norteamericanos ya no está en campaña, Bernie Sanders. Si bien la ex secretaria de Estado tiene toda la experiencia política necesaria para abanderar estos o cualquier otro tema, su desgaste provocado por la exposición de más de tres décadas en los círculos más altos del poder norteamericano se ha demostrado durante toda la campaña, no hay nada nuevo ni fresco en Clinton, esto es justo lo contrario a Trump. La combinación de retórica burda le permite al aspirante del partido opositor abordar temas complejos en un lenguaje preescolar, y esa habilidad para hacer converger problemas que parecen no tener un origen común son ha sido clave en sus éxitos electorales (y cambios trascendentales) dentro del anticuado partido republicano. Como sabemos, Trump es ahora lo único estorba entre la Casa Blanca y la dauphin demócrata.

Para ver el forecast completo de la elección: http://projects.fivethirtyeight.com/2016-election-forecast/

Estas facultades no son de ninguna forma negativas, la habilidad para hacer converger problemas que parecen no tener un origen común se justifica, siempre que sea en bien de la causa propia, o la del país, que en el caso de un presidente o candidato deberían ser las mismas. Sin embargo, un elemento sorprende en el contexto de su visita a México, en su encuentro con el presidente Peña se esperaba ver el lado estadista de Trump, este lapsus sólo duró unas horas pero cumplió -a mi parecer- con lo esencial, ser invitado y tratado como un jefe de Estado. Trump, sin contar con algún cargo oficial, logró una entrevista con el presidente electo de México, mientras que los canadienses se niegan a recibirlo, y el mundo entero, incluyendo a los mismos republicanos, lo desprecian. No obstante, México tomó la iniciativa, extendió la mano, hizo la invitación a los dos candidatos y, cual si este fuera el Estado 51, Trump vino a México a hacer campaña. Por el lado demócrata el mensaje fue claro, desaprobación. “Dime con quién andas y te diré quién eres” fue el twtit de la candidata de este partido.

Tuvieron tiempo en cancilleria para revisar -por lo menos- la cuenta de twitter de Trump

Me temo que tampoco puedo imaginar las razones que tendría Hillary Clinton para venir a México cuando todavía no preside oficina alguna y las elecciones americanas son estrictamente un asunto del país del Norte, aunque el mundo se vea afectado. Después de las amplias críticas sólo vendría a salvar al presidente mexicano de sus propios errores. Apoyar al segundo personaje menos popular entre los mexicanos de ambos lados (33 millones del lado americano), podría afectar a algunos de los que votan, desde hace tiempo, por el partido de demócrata. Esto sería un riesgo innecesario para la candidata. Además, parece obvio que esta invitación siempre fue para un candidato, finalmente es Trump el que pone a México en la agenda electoral, más que ningún otro candidato en la historia de Estados Unidos. Esta situación pudo haber tenido su origen en la desesperada falta de credibilidad de presidente, cuando quedan algunas horas para su cuarto informe de gobierno, o bien, puede que haya tenido otros más originales motivos. La apuesta, si al menos demuestra iniciativa, fue demasiado arriesgada, las probabilidades de éxito fueron desde el principio escasas. El tiempo y Clinton dirán si funcionó la estrategia, mientras, el fiasco diplomático ya quedó en el registro de la historia.

La canciller Claudia Ruiz Massieu Salinas

Lo que verdaderamente preocupa es la incapacidad de la diplomacia mexicana para impedir que semejante escenario ocurriera. Aún peor, las probabilidades de su injerencia deberían ponernos en alerta. La cancillería, repoblada de especialistas en Norteamérica al tanto de la carrera presidencial, debía conocer de sobra como tratar el tema anti-migratorio. Inclusive los que no se especializan en México conocen como en el mundo los discursos xenofóbicos han ganado cada vez más popularidad, desde Gran Bretaña, Francia, Alemania, Austria, Hungría hasta Filipinas, la lista es amplia. Me temo que dentro de “los lectores de periódicos” era imposible que ninguno salvara al ejecutivo de sí mismo. Por lo pronto, el mandatario sufre de su peor índice de aprobación y agregado a esto, le ha hecho un favor al candidato republicano, cayendo en el juego del stick sin carrot. Me temo que si antes había una ilusión en cuanto a la independencia política de México, -que antes rescataba a la dependencia económica-, anoche se han quitado las máscaras. La intención pensada como valiente se entendió como sumisa y el coraje que se antojaba expreso resultó en pantomimas reconciliatorias. Sobre el arte de la diplomacia Benjamin Franklin expresaría “es el arte de lograr mucho mientras se aparenta lograr poco” quizás valgan de algo sus consejos. Mientras tanto, si todo sale muy mal y los pronósticos se vuelvan a equivocar, arribará en noviembre una invitación a Los Pinos con dirección de la Casa Blanca que firme “mister president Trump”. ¿En ese funesto escenario se acordará Trump del gesto mexicano?

[1] http://edition.cnn.com/2010/POLITICS/04/23/immigration.faq/

[2] https://theamericanscholar.org/franklin-in-paris/#.V8hFQIWe06Y

Like what you read? Give Marcos de Rojas a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.