¿Cómo es vivir en uno de los países mas felíces del mundo?
No puedo estar más de acuerdo en que Venezuela es una tierra donde las sonrisas sobran.
Siempre he estado interesada en quién carajos hace las listas esas a nivel mundial de inflación, de calidad de vida, delincuencia, etc-.
Quisiera preguntarle al responsable, al momento de determinar que un país es más feliz que otro, como definiría el término “felicidad”, quisiera saber si esta persona mide de alguna manera la intensidad de la risa, los decibeles, la causa, si presenta efectos secundarios. Me refiero a que, para arrojar un resultado debe existir un previo estudio, y que yo recuerde en los años que tengo viviendo aquí, jamas he visto encuestadores parados en las plazas “Bolívar” distribuidos en las regiones del país con sus flamantes franelas amarillas de caritas felices. (Porque, obviamente así sería la entrevista de la felicidad ¿no?).
La realidad es que el Venezolano en esta última década a experimentado mil y un situaciones que parece la siguiente peor que la anterior. Para nadie es un secreto que en TODOS los aspectos el país va en una constante decadencia. Entonces, como demonios es posible que saltamos de desgracia en desgracia, y aun así mantenemos un absurdo gran sentido del humor.
¿Alguien recuerda el capitulo de “Los Padrinos Mágicos” donde Timmy desea ser el más gracioso, y al final cuando intenta advertir a todos de las catástrofes que estaban por suceder, todos simplemente se reían, no se lo tomaban en serio, y actuaban como locos ignorantes?. Bueno, así de irracional es nuestro sentido del humor. Y no, no estoy exagerando; En julio del año 2015 tuvimos una alerta de tsunami, al final se terminó desmintiendo e incluso se llegó a comentar que fue planificado para despistar el trafico de drogas por vía marítima, pero eso ya es otra historia. El cuento aquí es la preocupación que invadió a los Venezolanos en ese momento. Increíble no?
Desde mi punto de vista (y no es que sea el mas interesante, pero sí con el que muchos están de acuerdo) este disparatado loco suelto que tenemos en nuestros cerebros , automáticamente emite una carcajada al presenciar cualquier señal de miseria, infortunios, obstáculos, humillaciones y desastres. Por lo que pareciera que estamos de acuerdo o que simplemente no nos molestan dichos percances.
¿Es justo decir que es gracias a este pendejismo que llamamos “humor venezolano” que estamos como estamos? Tal vez. La realidad es que la situación que vivimos hoy en día es el resultado de múltiples factores que no necesariamente tienen que ver con tu nivel de ingenio para las ocurrencias o chistes. Sin embargo, pudiera apostar que si el Venezolano no se riera de sus desgracias, hubiese un déficit constante en la población, por la cantidad de suicidios que se experimentarían a diario.
Entonces, que hacer? Me río, no me río, me suicido o me postulo para trabajar en la próxima encuesta de la felicidad (en serio si alguien sabe si existen, por favor avisar).
No quiero sonar pesimista pero, a estas alturas con relación a si aportaría algo positivo o negativo al país, en realidad da igual. Puedes seguir conquistando a la audiencia con la gracia que cuentas tus problemas, o puedes tomarte en serio que tienes problemas y tratar de mejorar algunos aspectos de tu vida, pero hasta ahí; Los errores, delitos y malas decisiones que se han cometido en nuestro deplorable sistema no se van a arreglar porque decidas dejar reír, el método que puede llevar una solución aceptable a nuestra actual situación es mucho mas compleja que simplemente tomárselo en serio.
Desde hace un tiempo esta inquietud no deja que el loco suelto de mi cerebro trabaje de manera óptima, tanto que quien sabe, tal vez perdió la chispa y no le quedó de otra que suicidarse.