Long hair

Hablas y encimas una sobre otra tus virtudes

Sacudes y presumes todos tus defectos, dejando el corazón expuesto al suave compás de mis versos

Me río al ver tu nombre, tus chistes sin intención de robarme una carcajada, suena la batería después de un solo de guitarra que se lleva un ameno vendaval

Eres dulce, tierno y no lo planeas

Avanzas hacia el sol sin darte cuenta, la manera en que tus ojos siguen los míos, es muy obvio querido mío, que si el sol quema y tú te acercas… la vida es una ya muy vaga tragicomedia

Tu mente tan abierta, aquel gusto musical, la manera que agitas tu melena al ritmo del sax

Como disfrutas de mi burdo sentido del humor, amenazando que disfrutas cada renglón

Y no es que yo te quiera cerca ni mucho menos, pero si no estás te busco en los viejos cuentos

No te quiero, no te espero, no te sueño, pero ese largo cabello atrapa mis últimas y primeras horas creando una especie de mueca incolora

Llegas, todo es negro y gris, dos colores, para una persona, que describen perfectamente las pisadas sobre el puente de esta vida pidiéndonos no sufrir

Pero está bien, mientras ese gris y ese negro, siga siendo gris sin importar cuánto negro,

y negro sin importar cuánta soledad lo pueda invadir

Dulce hombre, no siento nada por ti, más que mera e infinita curiosidad

Déjame sanarla, con más horas de apuestas con el salado mar, tus ojos y un par de duendes que nos sostienen en incomprensible variabilidad del «quizás»

María Á.
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