Julio Montes dando una conferencia en la UMH sobre Maldita | María Pastor

No, la inmigración no es un problema para España

Julio Montes ha explicado en la UMH el comienzo, el presente y el futuro de Maldita: «periodismo para que no te la cuelen»

«Una familia acoge a un refugiado y viola (y deja embarazada) a su hija de 12 años». Este es un titular falso: el hombre no era refugiado y no vivía acogido por la familia. Sin embargo, aunque Maldita lo ha desmentido, sigue publicado en dos «periódicos» digitales. La llegada de personas extranjeras a España se encuentra entre los tres principales problemas del país según las personas entrevistadas por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). El 11% de los interrogados sitúa la inmigración como problema 6,4 puntos más altos que en julio del año pasado.

Posicionar la inmigración como un problema es la causa de la desinformación y extensión de bulos existente en la sociedad, que influyen en la opinión que se generan los españoles al respecto. Maldita tiene la misión de luchar contra este tipo de manipulación en todo tipo de temas e informaciones.

Maldita es un medio independiente, una organización sin ánimo de lucro creado por Julio Montes y Clara Jiménez para cubrir una necesidad que «no es nueva, pero la hemos descubierto ahora», en palabras del propio Julio.

Julio Montes explica el fenómeno de la desinformación en RRSS

Para explicar todo este proyecto emergente, aunque ya muy exitoso, visitó Julio Montes, en representación de Maldita, la Universidad Miguel Hernández ayer, viernes 14 de diciembre, coincidiendo con el aniversario del plan independiente periodístico, pues el próximo día 17 se celebrará su creación. Desde el principio Montes aclaró a los estudiantes de periodismo de los dos últimos cursos que le escuchaban, que Maldita no es La Sexta, pues sus dos promotores trabajaron durante años en esta cadena del grupo Atresmedia, pero ambos se han desvinculado definitivamente de ella para dedicarse por completo a su proyecto, ya que cada vez necesita que se le dedique más tiempo al hallarse más consolidado. Para una mayor eficacia han dividido su función en subapartados: Maldita Hemeroteca, Maldito Bulo, Maldita Ciencia, Maldito Dato y Maldito Deporte. Con ellos pretenden hacer frente a todas esas webs que actualmente se están haciendo pasar por medios de información, además de otras muchas vías por donde nos llegan diariamente noticias o comunicaciones sin conocer su origen y que no son verdad.

Julio Montes descubrió desde el principio el futuro que desean para su proyecto, pues actualmente están sumergidos por completo en la primera campaña de crowdfunding de este peculiar medio. Quieren dar un paso adelante y convertirse en fundación, porque su intención, según cuenta, no es obtener beneficios y repartirlos entre los que trabajan en Maldita, sino que quieren satisfacer una necesidad tanto del periodismo como de la sociedad, además en confidencia con los alumnos les admitió: «no vais a haceros ricos con el periodismo, eso no va a pasar», afirmación que no pareció sorprender a nadie en la sala. Aunque ya han logrado el mínimo necesario para convertirse en fundación — 30.000 euros que quedarán en tesorería- todavía no ha finalizado la campaña y el dinero recogido de más será invertido (al igual que sus beneficios) en la mejora del proyecto, pues necesitan abogados, asesores y más trabajadores para cubrir el volumen de quehaceres que obtienen actualmente.

Qué es Maldita y por qué quieren convertirse en una fundación | Vídeo de Maldita

Las claves para lograr que el trabajo que se realiza desde Maldita pasa por unos puntos claves muy resaltados por Julio durante la conferencia. Es necesario en primer lugar estar bien instruido en periodismo de datos, y realizar un correcto fact checking o verificación. Además, las nuevas tecnología y formas de comunicación consiguen optimizar el proceso en tiempo y alcance. Pero no sería posible sin lo que él llama «comunidad», que necesita crecer. Son los periodistas y ciudadanos que difundan a través de sus redes y del boca a boca los desmentidos, es decir, la cooperación es imprescindible. También la cooperación de las personas que ayudan a desmentir las informaciones falsas. Por lo que desean encontrar un colectivo que se sienta responsable. Es otra de las razones por las que no pretenden constituirse como empresa, pues el modelo de fundación es más transparente. Julio afirma que «no quieren beneficios más allá de sus sueldos. No necesitamos nada más». De este modo también accederán a subvenciones sobre todo de Europa, en España escasean. Además están totalmente desligado de patrocinio, pues la mayoría de marcas que se quieren asociar no encajan con la ideología del proyecto. Sin embargo, sí realizan colaboraciones en radio y televisión, en secciones en las que proyectan su trabajo y les dan relevancia. De esta forma también consiguen más visualización en el panorama español. Empero quieren realizar modelos de patrocinio específicos en relación con el tema de sus desmentidos. Un ejemplo que saldrá en breve tratará sobre la inmigración.

Julio denomina la aplicación Whatsapp como «el agujero negro» de la desinformación. En cuatro meses han recibido más de 300.000 mensajes a comprobar. El dato que más sorprende es que un tercio de ellos están relacionados con la inmigración. Entre ellos se extendió la «noticia», con vídeo incluido, en la que se afirmaba que un grupo de niños refugiados habían destrozado un árbol de navidad en un centro comercial de Alemania, junto con comentarios inventados en Twitter confirmando que han llevado a cabo la hazaña porque «su religión no lo acepta», alegando incluso la necesidad tanto de su desaparición como la de los comunistas. Fue desmentido desde Maldita, el vídeo apareció por primera vez en 2016 y se grabó en Egipto, donde un grupo de jóvenes quiso alcanzar los regalos de adorno colgados en lo alto del árbol navideño. Otro vídeo que se viralizó mostraba a un hombre agrediendo a una enfermera en un hospital. Se compartió debajo de un texto que citaba «Musulmán dando las gracias por su acogida en Europa en un centro de salud español», cuando en realidad se trata de un borracho en Rusia. Este bulo también pasó por Francia e Italia.

Julio Montes describe WhatsApp como «el agujero negro» de la desinformación

Toda esta desinformación provoca una idea cuasi uniforme y errónea que relaciona la palabra delincuencia e inmigración en España y el resto de Europa. Pero según una encuesta realizada por el International Social Survey Programme el 51% de los europeos encuestados y el 53% de los españoles están de acuerdo con la afirmación «los inmigrantes hacen que aumente el índice de criminalidad». No obstante, más de un siglo de investigación avalan que, en un país, la tasa de delincuencia es mayor entre los nacidos en el país que entre los nacidos en el extranjero que habitan en el mismo. En España entre el año 2000 y 2004 la población inmigrante alcanzó el 10% según el Instituto Nacional de Estadística, pero no se notó un aumento de la tasa de delincuencia, es más descendió ligeramente posicionando al país como el tercero en Europa con menor delincuencia, según los datos de Eurocast. Según Elisa García, profesora titular de Derecho Penal y Criminología, «la relación entre inmigración y delincuencia está construida sobre creencias que asumimos sin cuestionarnos si son o no fiel al reflejo de la realidad». Se debe sobre todo a que las relaciones sociales están construidas en bases etnocéntricas, por lo que la relación que se realiza entre inmigrantes y delincuencia está estrechamente relacionado con «el miedo a la pérdida de identidad y de posición socioeconómica».

Desde Maldita intentan cambiar esta falsa percepción, entre otras. Para lograrlo necesitan llegar a la población tanto de la manera más moderna y actual, como de la más «clásica» o tradicional. La forma de comunicar y hacer llegar su trabajo a personas de todos los rangos, es una de sus marcas diferenciadoras y uno de los secretos de su éxito. Por eso comparten su labor por radio (Onda Cero y Radio Nacional) y televisión (La Sexta), además de por redes sociales. De hecho, han conseguido una visualización mucho mayor que medios más consolidados a través de este canal, como Facebook, con 10.000 seguidores; Telegram, con 10.000; o Twitter con medio millón de followers, donde ha conseguido reunir a más adeptos. Sin embargo, Julio admitió con sinceridad que Instagram «no es nativa de mi generación», por lo que han de plantearse cómo llegar a ella, ya que la mayor parte de los jóvenes es la que más uso le da, incluso más que Twitter. En la misma sala se comprobó a mano alzada que, de los jóvenes entre 20 y 23 años de media que asistieron, todos usaban Instagram pero no todos Twitter, a pesar de que es la red por excelencia para los periodistas. No obstante, resaltó que es una herramienta a explotar en los proyectos emergentes de los nuevos periodistas, ya que es la red que conocen mejor y donde otros no pueden llegar. Con este propósito Julio Montes aconsejó a los futuros periodistas que «peten» la red social, que piensen cosas para ella, ya que es la que dominan.

53% de los españoles están de acuerdo con la afirmación «los inmigrantes hacen que aumente el índice de criminalidad», según la ISSP

La rápida expansión de Maldita también está relacionada con otros aspectos diferenciadores, que otros medios de comunicación no han logrado alcanzar. Se ha adaptado desde el principio al formato de smartphone, que, aun teniendo un formato «cutre», está ideado para poder visualizarlo desde el teléfono de forma ordenada e inmediata. Relacionado con las nuevas tecnologías han obtenido una capacidad multimedia bastante amplia. Aparte de participar en medios visuales, realizan videos, sobre todo en Maldita Hemeroteca, cortos y que pesen poco, pues les importa menos la calidad de imagen de vídeo que la de la información, al igual que conseguir un mayor número de descargas al ser compartidos. Sobre todo en WhatsApp y Telegram, pues un archivo que pese menos será más propenso a ser descargado incluso sin estar conectado a una red wi-fi. Aunque no sea el formato mejor diseñado, es el que más se adapta a su proyecto, una premisa que siempre hay que tener en cuenta, pues cada plan tiene su finalidad, y junto a él unas características que se adaptan más a ella.

Maldita.es en formato smartphone y PC

La capacidad de adaptación y difusión de Maldita ha conseguido que tenga relevancia internacional. Hoy en día es el único medio español que colabora en la lucha contra la desinformación presente en la Comunidad Europea, así como en el proyecto de la International Fact Checking Network (IFCN), donde se reúnen proyectos parecidos a Maldita a escala mundial. Lo han conseguido gracias a las múltiples herramientas de las que disponen y las que ofrecen para que, como reza su eslogan «no te la cuelen». Entre ella, la propia web maldita.es, posee un buscador de noticias falsas que ya han desmentido e incluso a través de la URL de fotografías o vídeos se puede saber en qué momento han sido publicados ya que «la manera de desinformar que más se utiliza es traer fotos o vídeos del pasado, traerlos al presente, para crear situaciones de miedo, de tensión…». También han creado un sistema de alerta en la web por el cual, cuando una búsqueda se repite, les avisa de la existencia un posible bulo, del que se informan y lo desmienten, o no. Además de un plug-in que notifica las desinformaciones que se han realizado en de la web en que se entre. En Twitter, Facebook y, próximamente, en Telegram, han adoptado una respuesta automatizada. Al ingresar la noticia falsa o el meme en el buscador de Maldita llega al usuario automáticamente el desmentido si lo han publicado, en el caso contrario, enseguida que se realice, se enviará instantáneamente al mismo que preguntó por él. Esto logra una forma de trabajo óptima, que permite a todo el mundo obtener su respuesta.

Eso sí, Julio insiste en cada conferencia que realiza sobre Maldita, al igual que lo hace Clara Jiménez (por ejemplo, en la charla TEDx Madrid), que el término fake news o noticias falsas no se debería utilizar para los casos desmentidos. Es más correcto llamarlos información falsa, pues «no es una noticia» y «nunca ha pretendido serlo», Pero la cuestión principal es: ¿por qué aparecen estas informaciones falsas? ¿Qué propósito tienen? Julio Montes hace referencia sobre todo a tres causas. La primera, como muchas otras acciones injustificables que hace el hombre, es el dinero. Las fake news suelen proporcionar más clics que las noticias reales, pues sus temas son más desvergonzados y escandalosos, por lo que atraen más al consumidor. Según un estudio realizado por la revista Science en marzo, las noticias falsas tienen un 70% más de posibilidades de ser replicadas y compartidas que una verídica. Además, hay que tener en cuenta que los bots no diferencian entre ambos tipos de noticias, por lo que las comparten al mismo porcentaje. Otra causa es simplemente hacer el mal, por divertimento, para ver a cuántas personas puede llegar e influirles. La tercera razón, igual de peligrosa, es por ideología, para intentar modificar y guiar las ideas de las personas como el creador de la información desee. Es el caso de los medios online Mediterráneo Digital o Caso Aislado, que tampoco deberían adoptar el nombre de «medio» porque su intención nunca fue serlo.

Una información falsa tiene un 70% más de posibilidades de ser compartida que una real, según un estudio realizado por la revista Science

En uno de los titulares que desmintió Maldita de Mediterráneo Digital se leía «Rumanos, ecuatorianos y marroquíes se llevan el 70% de nuestra sanidad», sin embargo, el dato del 70% es sobre los inmigrantes sin recursos, no sobre el total. Es decir, uno de los tipos de noticias, que de nuevo condicionan el pensamiento de los españoles hacia los extranjeros, como sucede con muchos otros temas polémicos como la crisis o la política. No obstante, lo cierto es que «los inmigrantes reciben menos del Estado de lo que aportan a Hacienda», según un estudio realizado por La Caixa en 2011 sobre su impacto en España. De hecho, inyectan en las cuentas públicas del país entre dos y tres veces más de lo que cuestan. Asimismo, la mayoría de los extranjeros que trabajan en el territorio español tienen una edad media menor que los habitantes locales, lo que provoca que los recursos que utilizan del sistema sanitario sea inferior, además de no hace uso del sistema de pensiones. Por otro lado, es un dato destacable que el descenso de la tasa de natalidad sumado al prolongamiento de la esperanza de vida en el país, convertirá a España en el segundo país más envejecido del mundo, según datos sobre proyección demográfica publicados por la OCDE, una alerta señalada también por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Christine Lagarde, directora gerente, contempla como una de las soluciones principales que entren en el sistema español 5 millones de extranjeros hasta 2050. Octavio Ganado, secretario de Estado de la Seguridad Social en España, lanza una lanza a favor de esta propuesta, ya que «el sistema de protección social necesita que haya millones de cotizantes», por lo que «los inmigrantes son más una oportunidad que una amenaza».

Evolución de nacimientos y defunciones en España 1996–2017

Teniendo en cuenta la magnitud de la desinformación que existe actualmente a escala mundial, surge el debate de «si para parar la desinformación es necesario legislar», pues sería una de las soluciones para terminar con ella. Pero desde Maldita están en contra de este remedio, pues en el caso de una legislación para la desinformación, Julio Montes dejó en el aire la pregunta de «¿quién legislaría?». Si es un organismo creado por el Gobierno quien decide qué se comprueba habrá un sesgo claro. Entonces, ¿quién lo decidirá? Pueden existir diversos conceptos de noticia falsa, quizás para unos sea desde una opinión hasta una burla satírica que se viraliza. ¿Se tendrían que cerrar webs satíricas, que se dedican a ello a cara destapada? Es un fenómeno que no está estudiado y del que se quiere legislar. Pero ¿podría intervenir la justicia? La posibilidad de que cuando la sentencia se resuelva se haya viralizado diez bulos más es muy alta. Este es el problema que concluyó Julio Montes antes de abrir la ronda de preguntas, pero no obtuvo una solución unánime. Entonces, ¿se conseguirá la fórmula para combatir la desinformación?