Besos recién despiertos

Desde que las rosas saben tu nombre ya tienen color, vida y perfume. Como mi almohada que también ha pasado por eso.

Las nubes ya no son símbolo de decadencia teniéndote a ti para dar luz. Los peldaños ya no cuestan si eres tu la que empuja por detrás para seguir adelante, y si tropiezo usarías tu paracaídas para impedir que llegue suelo. Ya lo ves, lo tienes todo para salvarme del mundo.

Y a ti, si te cabe la menor duda, te besaré todas las heridas que el mundo te haga y las coseré con el hilo de nuestros zapatos para continuar el camino.

Todos esos descuidos y suspiros que te hagan pensar que nada está en su sitio, por ti me invento el puzzle que mejor encaje con tus dudas. Las palabras ya no son la medida de expresión desde que descubrí los besos recién despiertos. Y cuando las sábanas pasen frío te cuidaré de sus temblores dando un poco de calor, hasta que pase el invierno. Pero el invierno es largo, hace frío y no se me ocurre mejor refugio que tus brazos. Asique sigamos ahí, ¿no?

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