Qué loca yo

Mis calcetines buscan los tuyos en el cajón. La mesilla de noche echa de menos el sujetador medio tirado que sueles dejar cada noche que pasas a verla. Las paredes quieren oír tu nombre cuando me haces gemir y seguramente mis sábanas te reclamen más que yo, o no.

Incluso yo, qué loca yo, te quiero aquí, en estas cuatro paredes y conmigo. Que sigo buscándote en cada momento que me has dado aquí, que sigo viviendo de esos momentos que me diste. Qué loca yo, de quererte tanto, hasta más que a mi misma. De darte más de lo que puedo dar, de querer ser la primera en todas tus primeras veces.

Qué loca yo de elegirte, de irme con tu boca porque prefería tus besos y aunque las leyes morales estuvieran en contra, me fui contigo y me iría mil veces más. Sonrisa, más bonita, más color, todo más si es con, tus, ojos. Qué loca yo de no imaginarte contigo en otro rincón del mundo si se que tú eres mi lugar favorito en él, que no he necesitado pasaporte para volar alto, que para qué irme si ya estás aquí.

Qué loca yo de no encontrarte antes, de no saber de ti, y que por eso estaba loca de atar, porque tú hiciste una loca con ganas de vivir. Qué loca yo, joder.
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