Que nadie decida por ti

Que me lo expliquen. Que me justifiquen porqué tenemos que aceptar la idea de que debe prevalecer una cuenta con varios ceros en tu entidad bancaria a ir y volver a casa con un sonrisa real y sincera dibujada en nuestro rostro. Nuestro día a día lo podríamos dividir en ocho horas al día trabajando, ocho de ocio y otras ocho durmiendo. Con cuántos sacos de dinero compensas 40 años de trabajo en los que las horas se convierten en minutos, tus compañeros de trabajo en amigos, tus fallos en oportunidades para demostrar que aprendes, y sobre todo, cuánto vale sentir que tu trabajo te enriquece profesional como personalmente.

Cuánto vale no temer que se te acaben las vacaciones, que llegue el lunes por la mañana o que ni por un instante se te pase por la cabeza que tu empresa pueda prescindir de ti como si nunca hubieras sido importante para ellos.

La vida es demasiado corta para que decidan por ti en qué tienes que gastarla

Que me expliquen el motivo por el que aún siguen habiendo padres que se empeñan en limitar el don e ilusión de sus hijos obligándoles a hacer ciertas carreras de “prestigio” por tener la creencia errónea, y porqué no decirlo, prehistórica, de que estos estudios conllevaban un “trabajo bien remunerado”. Que alguien les despierte de una vez. Nada es como antes. Ahora las cosas están suficientemente saturadas como para que trabajar en algo que no te apasiona te vaya lapidando poco a poco. Señores, no somos lo que estudiamos, somos seres únicos que podemos aportar algo diferente al mundo sólo si realmente hacemos lo que queremos.

Sólo los que aman y son felicites haciendo lo que hacen acaban teniendo éxito

El mundo estará condenado al desastre con personas que estudian y ejercen de algo que no les apasiona. Acostumbrados a ver caras largas, personas agobiadas y siempre cansadas de trabajar, esa no debería ser la realidad. Para quienes amamos lo que estudiamos y tenemos la suerte de poco a poco adentrarnos en el injusto y cruel mundo laboral, nuestro trabajo es mucho más que una obligación que necesitamos para pasar el mes, es nuestro hobbie.

No hay nada como trabajar de lo que te gusta y recibir una compensación económica por ello. Sí, estoy hablando de ese momento en el salario es un completo perfecto para darte caprichos y disfrutar de los fines de semana, pero realmente lo que te hace levantarte de la cama con energía y ganas, es simplemente hacer lo que te gusta. Con ilusión de intentar cambiar el mundo con la herramienta más fuerte que tiene el ser humano, algo mucho más poderoso que el dinero, el tan sencillo como escaso amor por lo que haces.

Todos estamos a tiempo de redirigir nuestra vida y llevar a cabo esa idea descabellada que el mundo y sobre todo, tú mismo has intentado quitarte de la cabeza pensando que simplemente es una ilusión utópica. Despréndete de la idea que desde pequeños nos han establecido. Ese alarmismo por lo diferente en el que la razón siempre debe imperar sobre el sentimiento. No dejemos que esto ocurra y mimemos más a esas ideas alocadas, creativas y únicas. Date el capricho de cumplir sueños, locuras y, porqué no, de dejarte llevar por lo que la vida decide ofrecerte en cada momento.


Originally published at www.boxvot.es.

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