Nada.

Artist: Cesar Biojo

¡Que sin sentido, que pesadilla!

Miro a mi alrededor y todos están igual o más tristes que yo. Igual de extraviados.

¿Que sentido tiene buscar luz entre tanta tiniebla?

Si al final todos son luciérnagas que encienden y apagan sus luces y como una niña voy detrás de ellas.

Intentando volver a ser quien fui, intentando encontrarle un significado a mi vida.

Pensé que esto terminaba en la adolescencia, pensé que con los años el peso que he cargado en mis hombros durante tanto tiempo, se iba a ir disipando.

Ahora entre más camino, más confundida estoy. Entre más busco menos encuentro. Entre más lo intento más veces tropiezo.

Me he sentido muerta durante tanto tiempo que ya no sé diferenciar si mis sentimientos son reales o los invento, o si los fuerzo para que se me encienda el alma.

¡Que sin sentido, que pesadilla!

De que vale enamorarse de nuevo, de que vale entregarle el corazón a alguien más.

Si se está incompleto y más que un intercambio sería poner en otras manos la poca felicidad que queda.

Estoy cansada de jugar al súper héroe, estoy cansada de buscar entre tanto muerto viviente un corazón que palpite sincero.

No quiero ser la rama que usan para no caer al precipicio, no quiero que me digan que me quieren cuando lo único que no soportan es estar solos.

No soy el flotador de nadie, que luego tiran o desechan. Por que ya no me necesitan, por que ya les aburro o ya no les parezco tan bonita.

No lo puedo rescatar, porque ya lo hecho antes con otros. Y se me vacía el alma y me quedo sin fuerzas. Y no me puedo rescatar ni a mí misma. Entonces nos hundimos los dos, entonces vamos a terminar odiándonos.

¡Que sin sentido, que pesadilla!

¿Ya te tomaste las pastillas? Mujer adormecida. ¿Ya te sientes mejor? Me pregunta el autoengaño.

Se siente estar condenado de por vida, ya no respondo, ya no siento. Hace mucho que deje de estar acá. Y regreso con lentos ataques de pánico que hacen que recobre mis sentidos, todo en un solo golpe, todo muy abrumador.

No puedo fingir estar interesada en cosas triviales, en esos complicados métodos de supervivencia. No puedo fingir tener aspiraciones, sentirme buena en algo.

Me siento un ser repulsivo y auto compasivo. Que espera el gran día sentada en una silla, pasando una película en su cabeza. Que nunca se hace realidad, que cada vez se vuelve más lejana.

No le tengo miedo a la muerte, tengo miedo a morir sin cumplir mis más profundos deseos. Tengo miedo a morir sin nunca haberme sentido, al menos por unos segundos, plena.

¡Que sin sentido, que pesadilla!

Y ahora vos. Con tu cara sonriente, con tus malditas palabras de aliento. Con tu positivismo barato y tus ojos que me juzgan como dos estacas. ¡Corre lejos basura! Corre lejos como todos lo han hecho, deja de hacerme sentir que te debo algo, que yo no les debo nada.

De mi boca salen palabras de aliento hacia otros. Que en el fondo me cuesta creer, que son solo esperanzas. No quiero querer, porque todo el que quiero solo anhela desaparecer. Y entonces me paralizo y entro en pánico. ¡No quiero perder a los que quiero! ¡No quiero que nadie se sienta como yo lo hago la mayoría del tiempo!

¡Que sin sentido, que pesadilla!

Me mato lentamente entre cigarrillos y falta de apetito. Sigo siendo la misma de antes, a diferencia que ahora sonrío más y no confío en nadie como para expresar como me siento.

Que circo en el que me encuentro. ¿Estás riéndote a carcajadas miserable dios? ¿Estás disfrutando de este desastre? O lo más probable es que este escupiendo palabras al techo y que no haya nadie.

Odio mirarme a mí misma, y darme cuenta que no me gusta lo que veo. Odio mirar hacia atrás y observar todo lo que hice y preguntarme porque tuvo que ser de esa manera.

Todos los días hay algo que está mal. Con solo algo trivial que suceda y me siento infeliz. Es como si no fuera posible pasar un solo día en este cuerpo sin sentir una gota de desolación.

¡Que sin sentido, que pesadilla!

Tiro puñetazos al aire e imagino tu cara. Grito todo lo que puedo hasta destrozarme la garganta, hasta quedar tan cansada que me quedo dormida en mi almohada húmeda y gastada.

Veo la ventana de mi cuarto y pienso que tal vez, cada una de las personas que habitan este mundo, que están allá afuera, simplemente están asustadas del otro. Por eso no estoy segura de entregarle las herramientas necesarias para que me desarme por completo y quedar realmente desnuda.

Empezar a quererte fue la última cosa que me hizo sentir bien. Y entonces miras mis heridas, las tocas con suavidad y me preguntas de donde provienen. ¿Realmente quieres saberlo? Porque temo que las cosas que escuches no te van a gustar. Si supieras que puedo arrancar mis emociones y las partes que me han intentado matar, como cáncer. Con las uñas y con los dientes, por pura supervivencia.

Estoy tan dañada, que si me regalaras flores me negaría a tocarlas, tendría miedo de rozarlas y marchitarlas. Que si me dieras la mano la mía temblaría, de miedo a saber que mis dedos no encajan con los tuyos. Tengo tanto miedo que cuando tocas mis hombros brinco, por terror a que tu electricidad reviva cada cicatriz que escondo bajo la camisa en mi espalda.

Estoy tan doblada que si me miraras directo a los ojos, te empujaría. Por miedo a que mi tristeza te atraiga y te conviertas en un hombre roto como yo.

¡Que sin sentido, que pesadilla!

Toda la oscuridad en el mundo, toda la oscuridad y rabia que alberga mi corazón. Todo lo que quiero ser y no soy. Algo que nos haga sentir que vivir no es coleccionar meses, algo que me asuste para luego auto sabotearlo y salir huyendo.

No tienes idea contra que te enfrentas. A veces siento que fui obligada a odiarme. Esa nube negra sobre mi cabeza todo el día. Soy el tourista de esta pesadilla, que le da a las personas incorrectas los pedazos correctos. ¡Devuélvanlo todo, que lo necesito! ¡Devuelvan cada maldito trozo de mi corazón!

Que estoy asustada y no controlo mis pensamientos. No quiero sentir que otra parte de mi se apaga, hay demasiadas cosas que simplemente quiero olvidar. Que estoy cansada de sentirme vacía, como si el mundo entero pudiera entrar y caer dentro de mi.

Que no estoy escribiendo lo suficiente y mi cuarto es un desastre. Que mis sentimientos no paran de entrelazarse y que por más que lo intente no logro sacarte de mi cabeza, ya estás muy dentro.