Y lo dijiste… lo había esperado un día completo hasta que no te quedo otra opción.

Era esa mezcla de emociones cuando crees que amas a alguien tanto que no puedes odiarlo por más daño que te haga.

Vi tus lágrimas caer pensando que debería de haberme quebrado yo en tu lugar y así paso el tiempo.

Cada día era un sin fin de emociones cayendo en cuenta de cómo era en realidad el amor, no el cuento que creía más bien era algo que ni siquiera quería contar.

Los papeles se invirtieron, se acabaron, se quemaron con las cenizas de nuestro amor; nunca hubo remedio.

Es tonto que la gente mencione que aún somos tu y yo… como si no supieran lo que me hiciste y causaste.

Todo era cuestión de tiempo, costumbre, frialdad y todo estaría como nuevo.