“Parcialmente nublado”

Hace algunos meses me encontré con este corto (“Parcialmente Nublado”) y me hizo cuestionarme algunas cosas…

Aquí va…

¿Qué sería del mundo si todos fuéramos iguales? ¿Si nos gustara lo mismo? ¿Si tuviéramos las mismas habilidades?

Muchas veces se nos hace difícil tolerar y dialogar con personas distintas a nosotros, opuestas, o que no encajan en los esquemas que tenemos en la mente. ¿Cuántas veces hemos señalado a otro como raro, diferente, malo? Nos pasamos la vida catalogando a las personas en cajitas y excluyendo algunos de estos grupos. Sin embargo, las diferencias tienen una razón de ser. Permiten que cumplamos distintos y necesarios roles en la sociedad, que existan doctores, cineastas, abogados, jardineros, maestros, malabaristas, deportistas, pilotos, músicos, ingenieros, magos etc. Todos cumplimos un papel importante para que la sociedad se complemente y funcione. Cada persona desempeña un rol clave para que nuestra sociedad siga andando, ¿qué sería del mundo como lo conocemos sin ingenieros que construyan edificios, sin músicos que nos hagan vibrar con sus notas, o sin veterinarios que cuiden a nuestras mascotas?

En el corto, vemos una “nube”, un personaje diferente a las demás “nubes”. Todas tienen la capacidad de crear seres bonitos y llenos de ternura, pero esta nube crea bebés de animales feroces, depredadores. Bebés de tiburón, de puercoespín, de carnero, de anguila eléctrica… Nada tiernos y un poco salvajes. El corto nos da dos mensajes. Por un lado, que todos cumplimos un rol importante en este mundo. Si no fuera por la “nube” de nuestro corto, no habrían tiburones, ni puercoespines, ni anguilas eléctricas y el ecosistema no podría funcionar en su balance perfecto. Y por otro lado, nos enseña que todos necesitamos de personas que nos entiendan y que acepten nuestras diferencias con cariño.

La tolerancia, el respeto y el diálogo con las diferencias son claves. Cada persona tiene inclinaciones, gustos, y ritmos propios que es trascendental que las demás personas respeten para que se sientan aceptados y libres de desarrollarse en su individualidad. Para que puedan hacer lo que les gusta y trazar su propio camino. Desde niños necesitamos que se nos quiera y valore como somos, para poder reconocer y valorar la individualidad de otros. Cada niño será un adulto que enriquecerá el mundo de una manera particular…

Es más fácil catalogar a las personas, clasificarlas y ponerlas en cajas. Es más fácil sentirnos mejores que los demás, y excluir a una persona por ser “diferente”. Pero el mundo no funcionaría de otra manera. Las diferencias, si dejamos que impacten en nuestras vidas, nos enriquecen y permiten que el ecosistema en el que vivimos siga avanzando.

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