Recuerdo la navidad del año 1990, porque recibí dos regalos maravillosos llenos de una calidad espiritual inigualable, por dos razones: la primera, la persona que me los regaló, mi tío Pablo Federico que es un genio desde que nació y segundo porque se convirtieron con el paso del tiempo en valiosas premisas de vida para mí: Un libro y una figura de leyenda.
El libro, escrito en el año 1971 por Eduardo Galeano no era otro sino su obra maestra “Las venas abiertas de América Latina” y en esa oportunidad debo reconocer que era bastante denso para mis recién cumplidos doce años. Luego el transcurso de los años, lo he leído en otras oportunidades y siempre siento pesar de sabernos tan pobres, teniendo la tierra más rica y con más oportunidades en el mundo. Tanto es mi apego por el,que me lo traje hasta Buenos Aires junto a unos otros pocos libros.
La figura de leyenda, tema al que dedico estas líneas, es la representación de los tres monos sabios, oriundos del Japón y que originalmente están tallados en madera en el Templo Toshogu en la localidad de Nikko. La leyenda de los monos me pareció desde el momento en que los conocí genial y ahora con mucho pesar, veo vilipendiada su moraleja por todo el infame internet.
Estos monos han sido reproducidos por el mundo en desorden y se ha mal interpretado su real significado, me di cuenta de esto (entre otras cosas que he visto últimamente) cuando detallé mi imagen de fondo una imagen que tuve en twitter, con Mafalda (en triplicado) en el orden: Muda, Sorda y Ciega. Y es que el sentido de la leyenda se pierde cuando el orden de los monos cambia.
Los monos eran enviados de los Dioses para castigar y delatar las malas acciones de los seres humanos en la tierra, cada uno de ellos tenía un defecto y dos virtudes y se les representa en el orden a continuación:
- Kikazaru, el mono sordo, que puede ver hablar.
- Mizaru, el mono ciego, que puede hablar y oir.
- Iwazaru, el mono mudo, que puede ver y oir.
Los tres monos ordenados jerárquicamente en función de sus habilidades y discapacidades, forman una unidad, un solo mono que ve, escucha y habla. Los monos juntos y bien organizados pueden alcanzar metas que, sin duda alguna, no lograrían por separado, un ejemplo de trabajo real en equipo.
Existen varias posibilidades de colocar jerárquicamente a los tres monos, pero todas ellas, excepto esta explicada, corresponden a situaciones donde no hay comunicación y por tanto la colaboración en equipo es imposible, siendo la combinación correcta:
- Primero el mono sordo, que ve y le explica al segundo lo que ve.
- El segundo es el mono ciego, que no necesita ver, pues solo necesita escuchar lo que le dice el primero y transmitírselo de palabra al tercero.
- El tercero que es el mono mudo, que no necesita hablar, sino solo escuchar, ver, decidir lo que mejor convenga y velar por su cumplimiento.
En conclusión usted podrá entender que los monos son una entidad y que trabajan como un todo.
Entonces cuando observe un orden distinto, sabrá que la comunicación entre la entidad es fallida y que de ninguna manera estamos en la presencia de estos monos sabios: Kikazaru, Mizarue Iwazaru, si no de unos impostores que no tienen que ver con la leyenda (lamentablemente como la de mi amiga Mafalda).
La moraleja de la historia, es que para hacer grandes cosas, con sabiduría, manteniendo el equilibrio de aportes y recompensas, en el trabajo de equipo es necesario hacer las cosas en función de las fortalezas de cada uno, en el orden y en tiempo adecuado, para obtener resultados que nos beneficien como entidad con justicia y a pesar de nuestras diferencias.
Si todos aprendemos a valorar las virtudes ajenas mas que destacar los defectos del otro, podremos encontrar el engranaje perfecto, para saber que todos podemos lograr grandes cosas. Si todos entendemos y llevamos esas incapacidades físicas de cada mono al plano de las emociones podremos tener ese respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias, eso se llama tolerancia.
Los monos no se juzgan sus incapacidades,los monos valoran sus virtudes y la usan para el provecho de su entidad. Los monos son conscientes que su sabiduría radica en poder trabajar juntos.
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