La verdad no puede ser explicada, solo puede ser experimentada.

El viaje nunca ha existido, pues no hay distancia que recorrer ni lugar a donde llegar. El destino eres tú mismo.

No, la verdad no es un viaje, es una experiencia. La meta nunca ha cambiado; la VERDAD es inalterable e invulnerable, es permanente. La verdad es la presencia viva, que simplemente ES.

No tiene que ser pensada para que exista, solo puede sentirse y vivirse en su totalidad para ser conocida.

La verdad se manifiesta en el despertar de la conciencia, que es el despertar del sueño en el que vivimos, un sueño de separación, escasez, miedo y dolor. Un despertar necesario para reconocer el Ser en uno mismo y en los demás; es el regreso a casa.

Por lo que la búsqueda de la verdad que en momentos pareciese interminable, finalmente concluye con la mirada interior, pues uno solo puede conocerse en relación con lo otro y los otros, pues al ver fuera se conoce dentro y viceversa.

Sí, todo es un reflejo de tus pensamientos, todo es una proyección de tu mundo interior que es todo y nada a la vez. Que es todo porque tu le das interpretación y significado y es nada porque es tu propia ilusion. Tu mundo interior y exterior son UNO sólo, la verdad se encuentra en esa unión que le da existencia, en tu Ser.

La verdad es absoluta y total, una verdad compartida que está en uno y simultáneamente está y es de todos.
Es la experiencia de la vida que se vive a sí misma y se expande en la conciencia del Ser para descubrir la totalidad y en ella la abundancia y la Paz.
La verdad es la conciencia del Poder de Decisión, es la elección del cómo sentir y ver lo que te rodea para darle sentido. Es el reconocimiento de tu mente como única fuente creadora de tu realidad.

Es así la libertad de interpretar cada situación, evento y encuentro en tu vida como la oportunidad de conocerte a través del mundo y con el mundo, al darte cuenta que nada está separado, sino que todo se complementa; no existen los opuestos sino las polaridades.

La parte está en el todo y el todo está en las partes.

La verdad está en percatarte y constatar que el universo se rige por las leyes de la resonancia y que no existe ni bueno ni malo, ni justo ni injusto, ni blanco ni negro, sino solamente la interpretación que le des a los eventos de tu vida, pues todo lo que te sucede invariablemente tu lo has atraído, antes de ser percibido, ha sido ya proyectado.

Entendiendo que todo lo que atraes a tu vida, es una enseñanza siempre y cuando elijas verlo así. Que los errores no existen mientras aprendas de ellos y que las posibilidades de vivir un mismo evento son infinitas. Que el control de tu vida está en tus manos.

Que cambiar de frecuencia es cambiar de vida.

Que el viaje no existe, que el reencuentro con uno mismo es tan solo un despertar. Que lo que buscas lo tienes dentro. Que la totalidad te pertenece pues tu ERES el todo.

Que la verdad no se explica, se experimenta.