Recuerdo

Recuerdo la soledad acompañada de Lima, poder estar sola con cinco personas, atadas, viviendo vidas independientes, en ese momento entrelazadas, más bien enredadas.

No tener que hablar para saber que estaban ahí, escuchar sus pasos, sus risas, sus voces, sus gritos, saber que bastaba gritar un nombre para comprobar la existencia del otro.

Recuerdo sentir la comodidad del silencio o del ruido, extraño, extraño haber convertido amigos en hermanos.

Recuerdo sentirme libre pero segura de que alguien te espera en casa con la pregunta cordial sobre qué hiciste o como te fue en el día.

Los chismes de corredor o a puerta cerrada, aun si los demás escuchaban, no importaba porque al final todos sabíamos y así con todos los secretos y traumas nos entendíamos, o no, pero nos queríamos, lo último que podíamos pensar eran en juzgar.

Recuerdo las platicas de cocina y en el comedor, las cenas familiares donde nos inventábamos historias para el siguiente capítulo de series imaginarias, donde planeamos los viajes o veíamos el paisaje del sexto piso, entre puestas de sol o luces de ciudad.

Recuerdo el cariño que forjamos y que prometimos mantener.

Este texto salió de mi blog de Tumblr: http://alter-saro.tumblr.com/