Qué es más bacán: ¿la pizza o internet?

Cuando trabajaba en la agencia digital Reactor teníamos un juego interno con Guille, el diseñador, de responder qué era más bacán: ¿la pizza o internet? Algo así como la pregunta de “El gringuito”, pero más ñoña.

Mi respuesta inmediata siempre fue internet, y la de Guille siempre fue la pizza, argumentando que sin pizza no habría habido desarrolladores sedentarios y guatones que hubiesen inventado internet. Y tenía un punto.

Pero, humildemente, yo siempre he pensado que Internet realmente es más bacán. Es más útil, el mundo no sería lo que es hoy si no fuera por internet (¿quizás tampoco lo sería sin la pizza?), nos lleva el desarrollo y bla, bla. Pero hoy tuve uno de esos momentos definitorios en que reafirmé, sin ninguna duda, que internet es superior a cualquier comida chatarra.


Hace un par de meses mi hermana Pilar, que vive en Houston, Texas, se puso a entrenar para una carrera en bicicleta de 2 días, llamada «MS 150». El objetivo es recaudar plata para la National MS Society, que se preocupa de ayudar a personas con esclerosis múltiple, enfermedad con la que la Pilo fue diagnosticada hace casi 3 años.

Inscribirse en la carrera implicó, primero, que tuviese que reunir plata con sus redes para poder comprar un cupo y, segundo, que se pusiera a entrenar como loca para no guatear pedaleando en el recorrido de más de 230 kilómetros entre Houston y Austin, donde se desarrolla la ‘competencia’.

De lo poco que sé sobre su entrenamiento, les puedo contar que se compró un fijador de bicicleta para poder practicar dentro de la casa, que sus entrenamientos eran casi diarios y que había días que tenía que pedalear 4 horas. Estuvo un tiempo con un preparador físico en el gimnasio que la ayudó a aumentar su masa muscular, fortalecer sus piernas y cuidar lo que comía para poder llegar preparada a la fecha de la carrera, que comenzó hoy.

Cuando hablamos esta semana por Whatsapp para saber cómo estaba de ánimo, nos dijo que estaba bien, preparada y muy emocionada: “Pienso en cruzar la meta y se me salen las lágrimas”. Y no es para menos ¡porque lleva un montón de tiempo entrenando! Me imagino que tiene esa típica sensación hermosa y gratificante de haber logrado algo, de conseguir un objetivo por el que te has sacado la mugre, que es como una inyección de adrenalina para básicamente cualquier cosa. Uno después ve en qué la canaliza.


Hoy en la mañana me levanté y le dije a Gonzalo Enrique Moreno Rovetto que hoy era la carrera de la Pilo. Al rato revisé Whatsapp y mi deportista hermana ya nos había mandado fotos antes de partir la carrera.

Unas horas más tarde, preparando el almuerzo, para mi sorpresa y emoción, recibí una video llamada de ella. Había llegado a una parada donde podía tomar agua y nos mostró la calle y el montón de bicicletas estacionadas de la gente que estaba participado, mientras yo saltaba literalmente de emoción, con mi celular en la mano.

Y eso fue todo. Creo que fueron como 2 minutos de llamada que inmediatamente después de cortar me hicieron gritar “¡Amo la tecnología!”. Amo internet. CTM, amo in-ter-net. ¿Qué otra cosa en el mundo te da este nivel de conectividad instantánea? ¿Qué otra cosa me puede regalar ese momento tan lindo con mi hermana, a la que no veo hace 5 meses?

Este es el verdadero significado de la tecnología, de internet; poder conectar a las personas, hacerles la vida más fácil. Yo, que trabajo en experiencia de usuario, desde ahora tengo un nuevo parámetro para medir lo que sea que haga.

Gracias, gracias, gracias Pilo por haberme regalado esos minutos de tu recorrido. Me llena el corazón haber sido parte, aunque fuera un ratito, de tu carrera. Haberte acompañado y que me hayas dado la posibilidad de acompañarte. Qué orgullo tu esfuerzo y qué honor ser tu hermana.

Y para todos los amantes de la pizza: cuando encuentren una que los haga llorar de emoción, hablamos.

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