El interés mueve el mundo

Es característico de la sociedad hablar de las personas “interesadas” de manera despectiva, sin embargo, desde mi percepción es cuestión de doble moral. Nietzsche plantea que es la voluntad el motor principal del hombre, y lo que mueve el mundo, pero ¿cuál es la raíz de esta voluntad, no tiene el hombre un interés previo?

Es decir, nadie estudia por su simple voluntad de estudiar, en este caso el interés seria la causa, y la voluntad su efecto. Es por esto que soy capaz de confesarme como una persona completamente interesada, al igual que ustedes.

Andres cuida a su novia por el simple hecho de que ella le interesa; no le interesa porque la ama, la ama porque le interesa. Al igual que esas personas “abnegadas” que dan todo por sus allegados, lo hacen porque es lo que les llena, es lo que les hace feliz,es decir, persiguiendo sus intereses, y cualquier otra conducta les genera un sentimiento de culpa y de no merecimiento… Pero esto ya es otro tema.

Todas nuestras relaciones interpersonales predisponen de cierto interés, “soy su amiga porque me da buenos consejos”, “soy su amiga porque pasamos buenos momentos juntas”, “somos amigos porque me brinda cuando no tengo dinero”, aunque cueste aceptarlo, toda relación tiene su justificación.

Al igual que el interés mueve el mundo, la ausencia del mismo lo neutraliza, y es por ello que las calles están cargadas de indiferencia. Nadie es “bueno” a causa divina, solo que sus acciones persiguen sus intereses, no ayudan a las personas para que se sientan bien, ayudan a las personas para sentirse bien.

Creo que el problema con los intereses llega cuando se hace un tabú de ello, ¿qué pasa si me interesa solo divertirme?, ¿si me interesa el sexo?, si no me interesan esas cosas que deberían importarme, como la familia, el amor… ¿No tengo derecho?, ¿tengo acaso que satisfacer los intereses ajenos? No lo creo, he aquí la razón: Al considerar el interés como la esencia de la vida, logro percibir que el ser humano actúa solo y sólo acorde a sus intereses, ¿es acaso mi culpa que mis intereses sean “menos favorables” qué los de las demás personas?, ¿no tengo derecho de perseguir mis intereses sin importar lo *inserte cualquier palabra que defina sus intereses* que estos sean?

En el derecho romano existe un precepto llamado: “alterum non laedere”, el cual se refiere a no causar daño a otro, principio que me parece muy acertado. Mientras no causes daño a nadie con tus acciones, lo demás no tiene relevancia. Construye la vida que siempre soñaste; en lo que a mi se refiere, yo seguiré trabajando por un mejor futuro, en el cual pueda viajar, disfrutar de la vida, ser feliz, y follar libremente; finalmente, es eso lo que me interesa.

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