MIS MONSTRUOS, MIS MAESTROS

Es el momento en que descubres tus monstruos internos cuando empiezas a despertar a tu conciencia y descubrir un “ser” en ti que nunca imaginaste “ser”.

Siempre he sido una persona activa y competitiva, no lo voy a negar. Desde que tenía 12 años empecé mi vida de deportista. 1° de secundaria y yo participaba en todos los deportes en la escuela: fútbol, vóley, basquee, etc. y en todos era de las mejores jugadoras. También tuve la oportunidad de entrar al equipo representativo de una de las mejores universidades de México, la UDLA. Si, a los 12 años era parte del equipo de Tochito-bandera de las Aztecas de la UDLA. No había un límite de edades, así que aunque fuera la más chiquita, podía jugar con ellas. Voy a reconocer que ésta ha sido una de las mejores etapas de mi vida, y agradezco infinitamente haber vivido esta experiencia, porque desde los 12 años hasta hoy que tengo 33 sigo jugando este deporte que fortalece muchos de los valores con los que vivo día a día y hoy me hacen ser la mujer que soy y estar donde estoy. Sin embargo, mi vida deportiva siempre fue competitiva, y viéndolo desde fuera, también soy competitiva en mi vida personal y en mi vida profesional, pero esta competitividad la he enfrentado siempre con la gente de mí alrededor, nunca conmigo misma.

Hace 4 años, comencé a practicar otro deporte, correr. En el 2012, corrí mi primer maratón y fue maravilloso, ya que fue la primera vez que competí contra mí, contra mí mente, contra todas esas creencias de que no podría terminarlo, de que no aguantaría…pero al final lo logré. Y después de esa fecha, he corrido dos maratones más, mejorando en cada uno, mis propias marcas. Finalmente el año pasado corrí un ultra maratón de 50 km en la montaña. Una experiencia inolvidable que me hizo aprender muchísimo de mi misma. Sin embargo, debo reconocer que esto de correr nunca me costó trabajo. Claro, debía tener disciplina conmigo misma para entrenar, sin que nadie me lo dijera, pero nunca me costó trabajo porque es algo que yo disfruto. Correr me hace sentir muy libre y podría correr por horas y horas.

Hoy 2016 a mis 33 años, estoy viviendo una nueva experiencia que me conecta con mi cuerpo y mi mente a través de dos deportes, YOGA y ESCALADA, que no me había atrevido a experimentarlos. Por más que mis amigos me dijeran que me gustarían, no había querido intentarlo, y creo que ya sé por qué. Así es, nunca me imaginé descubrir un monstruo dentro de mí a través de estas nuevas prácticas y creo que tenía miedo a descubrirlo. A este monstruo lo llamo IMPACIENCIA. Hoy me doy cuenta que no me tengo paciencia, reconozco que tengo límites físicos y no quiero aceptarlos y además siempre me comparo con las demás personas que practican lo mismo que yo. Pero estoy muy contenta de haberme dado cuenta de este monstruito que revolotea en mi interior, porque quiero aprender a aceptar mis límites, a ser paciente conmigo misma y a entender que somos únicos, que cada uno tenemos nuestras fortalezas y debilidades y que simplemente, es nuestro propio ritmo lo que nos va a hacer avanzar y crecer.

Llevo dos semanas practicando estos deportes y de pronto me encuentro a mi misma frustrada y sin disfrutar porque no puedo subir una pared y veo a la chica que está junto a mí que lo hace con tanta facilidad y también me frustro porque no me puedo parar de cabeza y veo a la persona que está junto a mí en clase que se para de manos sin ningún problema. La verdad es que la semana pasada pensé en dejarlos y llegó a mi mente ese pensamiento que me había invadido en otras ocasiones: “estos deportes no son para mí, son aburridos, yo necesito algo más activo porque así soy yo, no me puedo estar quieta, necesito moverme, necesito correr”…pero NO, simplemente hoy reconozco que esa ha sido mi manera de huir de lo que no me hace sentir “buena” o “sobresalir”, me estoy dando cuenta que sin querer eso ya lo he hecho en otras ocasiones, pero hoy, hoy no lo haré. Hoy he decidido seguir con estos deportes, aprender a respetarme y a observar mis avances, a agradecer a mi cuerpo por lo que va logrando cada día y a no compararme con nadie más y simplemente disfrutar mi proceso. Sé que si logro hacer esto, avanzare mucho en otras cosas personales y entonces aprenderé a disfrutar la vida de otra manera.

Al final, estos monstruos internos, son mis más grandes maestros.

Hoy agradezco por lo que vivo cada día, porque simplemente me doy cuenta que todo tiene una razón de ser, que las cosas y que la gente siempre llegan a nosotros cuando estamos listos para reconocerlos como un gran regalo.

Hoy aprendo a ver hacia mi interior y a seguir conociéndome.

Like what you read? Give Mariana Morales a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.