Veo el rostro de toda persona

¿Qué es una persona? ¿Quienes son personas y quienes no? ¿Por qué?

Si nunca nos detenemos a pensar en esto corremos el riesgo de seguir utilizando la palabra persona caprichosamente. ¿A qué me refiero? A que si rastreamos su etimología y su historia, esta palabra viene del latín y el griego, y refiere a un personaje, alguien “detrás de la máscara” en el teatro. Alguien destinado a “cumplir un papel” en la función teatral. Unos años más tarde en Roma, su uso se volvió similar al de hoy en día, pero persona no era cualquiera: eran los ciudadanos varones con cierto nivel de poder y prestigio, esclav*s y mujeres no eran personas.

¿Dónde radica el capricho hoy? En que siguiendo la tradición romana comúnmente utilizamos la palabra persona para referirnos sólo a ciertas personas: las personas humanas. La historia está presente en nuestra forma de hablar (y de pensar), y seguimos pensando que sólo las personas humanas pueden elegir qué papel desempeñar en el mundo. También seguimos teniendo esclav*s, aunque parece que hay personas humanas que no les ven.

Persona entonces, es alguien que tiene personalidad, es decir que posee algún rasgo, conducta, etc. que la constituye como tal. Ya que si no hubiera diferencias, ante un mismo estímulo, situación, grito, etc. toda persona reaccionaría y actuaría igual, y el concepto de personalidad, o referirse a ésta persona u otra carecería de sentido.

Sin embargo sabemos que esto último no es así: Hay diferencias, ya que desde que nacemos según nuestras experiencias, nos influencia nuestra cultura, familia, contexto, etc., y nos vamos moldeando de una determinada manera. Así conformamos nuestra personalidad. Este proceso nunca termina, aunque notoriamente lo que pasa en nuestros primeros años influirá mucho. En ese momento podremos naturalizar cosas que luego será difícil desarmar.

Los animales no humanos no escapan a esta situación. Van forjando su forma de ser según lo que les pasa: si los quieren, si los maltratan, si los explotan, si los ignoran, etc. irán desarrollando distintas personalidades que les diferencian del resto.

En nuestra sociedad hay ciertos rostros que conmueven y otros tantos que parecen invisibles. Ello se debe a que si fueran visibles, también lo sería su personalidad, y con ello sus emociones y sus ganas de vivir. Si cotidianamente pudiéramos observarles dejarían de ser mercancías y pasarían a ser personas.

Cuando dejan de ser invisibles podemos ver su personalidad, tienen rostros. Cuando miro a sus ojos no veo ninguna diferencia con las expresiones de los rostros de personas humanas: veo alegría y tristeza, veo afecto e indiferencia, veo tranquilidad y desesperación, veo gratitud y necesidad de ayuda.

Veo todo eso y mucho más en sus rostros y sus miradas. Veo el rostro de toda persona (humana y animal no humana)


  • En mis escritos utilizo el * para evitar el binario hombre/mujer e incluir a toda persona que se reconozca por fuera de esta clasificación genital arbitraria. Recomiendo la lectura del poema de Mauro Cabral * Por qué el asterisco