Escenas inconexas

Mariano Pleguezuelos
Nov 6 · 2 min read

Estoy en la habitación común de un hostel de mala muerte en El Cairo. Planta 10. Las vistas impresionan y no por su belleza. La ciudad parece un hormiguero descubierto. El calor es algo menos sofocante a esta altura. Mientras intento trabajar (la mala conexión no ayuda) entran varios jóvenes a cenar algo de comida basura. Me presento como Alex, alemán, cuando me preguntan. Así evito que uno de ellos, de Barcelona, me intente sacar conversación. Escucho como el catalán explica al japonés cómo colarse en las zonas VIPs de los aeropuertos. Al nipón le parecer ver a Tyler Durden en persona y escucha pasmado las mentiras del enterado de la Pompeu i Fabra. Por suerte se van pronto y puedo volver a escuchar música tranquilo. Otra vez se va la conexión. Aprovecho para observar de nuevo las vistas. Anochece en una de las ciudades más inquietantes del planeta. Aquí cada esquina parece guardar con recelo enigmáticos secretos.

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Mientras me sirven el desayuno escucho una conversación en francés que viene de un par de mesas por delante. El dueño del negocio charla con una cantante de origen sirio. A ella le acompaña su madre, con quien se comunica en árabe, y su hija, con quien habla en inglés. No puedo dejar de observar a esa mujer que afirma vivir a caballo entre Nueva York y París. A la niña se le escapa un gato que sostenía y enseguida me levanto para ayudarle. Me invita a jugar con ella y accedo bajo la mirada de su madre, que me sonríe cariñosamente. A los pocos minutos se acerca la madre de la niña con mi café en las manos. Se sienta junto a su hija y a mí en un escalón y me avisa de que se me va a enfriar. Me pregunta mi opinión sobre Beirut y termino por contarle mi visita el día anterior al barrio armenio. ‘¿Nos lo enseñarías esta mañana?’, me pregunta. Por desgracia tengo que trabajar, pero quedamos en que iré por la noche a escucharla cantar. Veo a la abuela, la madre y la hija marcharse y empiezo a trabajar pensando en que tal vez acabo de conocer a la mujer más bella del mundo. Soy un idealista romántico y ella aún no lo sabe.

    Mariano Pleguezuelos

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    Granada/Sevilla @MarianoPSanchez

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