Realidad o periodismo de guerra

¿En qué se diferencian el periodismo y el periodismo de guerra? Cuando alguien hace periodismo busca fuentes, las constata, investiga y escribe a continuación los resultados de esa investigación. Cuando uno está en guerra tiene una premisa inamovible: el de enfrente es el enemigo y todo lo que sirva para destruirlo, vale. El periodismo de guerra tiene ese problema: se parece tanto a la guerra que no le queda casi nada de periodismo.

Al menos así se entiende la nota de Nicolás Wiñaski en Clarín titulada “Aerolíneas no tiene los papeles de los pagos al hotel de Cristina”. El título contradice la información de la propia nota. Allí el periodista se hace eco de un pedido del fiscal Pollicita a Aerolíneas Argentinas para que le entregue copia de las facturas de los pagos al hotel Alto Calafate. En esa entrega de información de aproximadamente 108 meses, aparentemente, no encontrarían las facturas correspondientes a algunos meses de diferentes años (7 meses en total). La humareda de una guerra que empezó contra un gobierno y terminó contra la realidad misma les permitió derivar, de esa situación, que “Aerolíneas no tiene los papeles” y que las pruebas que solicita la Justicia “no aparecen”, cuando se trata de todo lo contrario.

Si fuera periodismo y no guerra, Nicolás Wiñaski podría haber continuado indagando en el tema hasta llegar al escrito presentado por la empresa ante el juez Bonadio, el 13 de febrero de 2015, en donde se detalla de manera pormenorizada todo el procedimiento licitatorio para la contratación de hoteles, junto a las facturas correspondientes al período 2007–2014, con el detalle de todos los tripulantes que se alojaron en Alto Calafate en cada período. Pero si, en ese afán investigativo sobre la contratación de hoteles por parte de Aerolíneas Argentinas, la preocupación persiste, incluso puede continuar investigando contrataciones de este año. Además de averiguar por qué la gestión actual, si era todo tan irregular, continuó enviando durante 8 meses sus tripulaciones al hotel Alto Calafate, también, podría investigar la contratación por parte de la gestión de Isela Costantini del hotel perteneciente a la familia Braun, cuyos integrantes están al frente de la Jefatura de Gabinete, de la Secretaría de Comercio, en la ANSES y en el ORSNA. Sin ser un experto en la materia, puede tener algún interés periodístico que la contratación la haya ganado el hotel que perdió la licitación por ser más caro que el resto (incluido el Alto Calafate).

Una cuestión menor que no quería dejar pasar: en la única pregunta que se hace Wiñaski — todo el resto son verdades reveladas propias de quien se siente en guerra contra algo — se pone en cuestión que una aerolínea “alquile depósitos a terceros” para guardar documentación. Otra vez, alcanza con un poco de investigación de mercado para conocer que es una práctica habitual de las empresas de ese tamaño — compañías aéreas, bancos, prestadores de servicios públicos incluso multimedios — contraten servicios de archivo de documentación. Quizás el periodista hubiera preferido que Aerolíneas construya un depósito de documentación propio, pero preferimos construir el hangar más grande de América Latina, un centro de entrenamiento de pilotos como no hay otro en la región, un edificio de oficinas en el propio Aeroparque para ahorrar y mejorar la gestión, entre otros proyectos que estuvieron por delante de un archivo de documentación.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Mariano Recalde’s story.