Setenta y tres selfies.

Aclaración: Todos tenemos nuestras batallas, creo en la diversidad y estoy intentando aceptarme a mí misma. En este post estoy siendo sincera sobre el como me siento respecto a los estereotipos en la moda . Quiero compartir como mis sensores sienten y reciben los estímulos que me rodean, no creo que deba de ser así , creo que muchas cosas se pueden cambiar. Este es mi estado actual, creo que es importante descifrar y pedir ayuda, no creo en los absolutos, pero esto es lo que me está pasando.

Setenta y tres selfies en una tarde en la que estábamos aburridas… mujeres inmersas en la cultura de la perfección, en la que a cada rato sale una modelo con la que la industria de la moda nos hace creer que cada vez son más “inclusivos”.

Todos nos estamos convirtiendo en excelentes hipócritas (bueno, no todos, pero muchos lo hacemos muy bien). Sin ofender a nadie, estoy harta de ver fotos de perfil con los filtros de coronas “Coachella style” de snapchat. Esas mierdas nos transforman a todas en ¨top models¨ (jaja estoy harta y lo primero que hago en mi día es abrir snapchat y contar mi vida a los demás en lugar de ocuparme en vivirla, ¿irónico no?).

Es chistoso como estamos en la época de lo natural, de “la belleza effortless”, belleza que se logra esforzándose un chingo… porque la perfección es difícil de lograr, es más yo diría que es imposible de lograr, pero no imposible de fingir, así que ya estoy ahorrando para mi “dabalash” (para tener pestañotas, porque que oso si son postizas como las de Kim).

Y pues, en realidad este post se lee vacío, no estoy proponiendo alternativas, por que no sé qué hacer (pero la idea de una lipoescultura no suena nada mal).

Me gustan las selfies y los likes. Mis ídolos fitness me hacen sentir gorda, me caga dormir maquillada (las ¨top models¨ en sus entrevistas dicen que jamás lo hacen) y muchas veces me da tanta culpabilidad comerme un helado. Lo anterior hasta que me doy por vencida y mando la belleza a la chingada (¡que me quieran como soy!). Pasan dos, tres días y regreso a las abdominales, el delineador, las mascarillas, los jugos verdes, el truco de compartir los postres para no verse muy obsesiva y los blogs que me ayudan a sacar “mi mejor versión de mi misma”, porque la belleza se siente “unitalla” y todos intentamos intentar entrar en el molde… . Si estas adelgazando hay gente que te dice “flaca” con desprecio, pero si estas “engordando” nadie lo dice para no herir tus sentimientos solo snapchat que te hace una bichetomía express.

Necesito su ayuda, ¿Cómo le hago para dejar de asumir que mi deber es “intentar” ser bonita? ¿Cómo le creo a las campañas que usan modelos “plus size”? (claramente fueron elegidas porque tienen una figura torneada), ¿Cómo le hago para dejar de sentirme defraudada cada que descubro a un mortal que edita su foto de perfil haciéndose una mini cintura?

“Estoy online, luego existo”, eso es lo que me pasa, ese es mi autodiagnostico. (gracias Emilio Saldaña por enseñarme la frase más ad hoc de todos los tiempos)

La perfección no es sustentable (Use tu palabra favorita Ross).

Suena escandaloso hablar de 73 selfies, un reflector y una cámara profesional para legitimar que nuestros outfits del día estaban “on point” aunque si lo comparamos con la cantidad de glitter que cae de mis botas nuevas después de ir a bailar a Génesis Video Disco, Setenta y tres selfies deja de sonar escandaloso.

¿Cuantas selfies se toman ustedes?

Gracias por las fotos Gus, Ale muchas gracias por mi falda y Roro luces espectacular como siempre te cu eme ❤.

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