¿La humanización de los perros es el verdadero problema?

Por: Maria Paula Obando, Co-founder DogCrowd

Todos hemos escuchado que tratar a un perro como si fuera una persona puede tener graves consecuencias para su estabilidad emocional, incluso, el experto en perros Cesar Milán hace unos meses afirmó que la “humanización” es una forma de maltrato animal y que los perros callejeros, quienes deben buscar su comida y luchar por sobrevivir, tienen un mejor estado psicológico que aquellos que viven en apartamentos y duermen con las personas.

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A partir de estas declaraciones el mundo animalista se dividió entre quienes están de acuerdo con Cesar Milan y entre los que consideran que su metodología es anticuada y que no va en línea con los últimos estudios sobre comportamiento canino.

Para nosotros el afirmar que un perro callejero puede estar en mejor “estado mental” que uno que tiene una familia que vela por su bienestar es un extremo peligroso que puede ser muy mal interpretado. No hay forma alguna, por más “humanizado” (incluso malcriado) que sea el perro, que se encuentre mejor estando expuesto a cientos de amenazas, pasando hambre y frío.

Si bien los perros no son personas también hay que entender que han evolucionado a la par de la sociedad, por lo que sus necesidades se han visto afectadas. Posiblemente hace décadas la mayoría hubiéramos estado de acuerdo con que los perros solo necesitaban agua, comida y resguardo para ser “equilibrados” pero, actualmente, como resultado de la vida urbana y de los nuevos conceptos de familia, los perros se han hecho mucho más dependientes del afecto y, en general, de la convivencia con los humanos.

El concepto de “humanización” debe ser bien entendido

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Somos conscientes que el punto en el que todos los que amamos a los animales estamos de acuerdos es que someter a los perros a situaciones realmente incómodas para ellos y que se encuentran fuera de su naturaleza, como hacerlos caminar en dos patas o darles una dieta sin carne, si son un tipo de maltrato. Pero de ahí a afirmar que por dormir en la misma cama con ellos o hacerles una fiesta de cumpleaños (hay quienes realmente se dedican para celebrar la vida de sus mejores amigos y no afectan a nadie) se está vulnerando su esencia, nos parece exagerado.

La “humanización” entendiéndola como un proceso en el que las personas consideran a sus perros una parte tan importante de sus vidas y por eso los llevan a centros comerciales, restaurantes, les pagan guarderías, (pues les duele dejarlos solos en casa) los llevan a bañar regularmente, si son muy friolentos les ponen un saco, les compran comida de calidad y algunos postresitos; es tan solo el resultado de los nuevos roles en la familia y la sociedad ¿cuántas personas no desean tener hijos y por eso tienen la posibilidad de ofrecerle todo esto y más a sus perros? ¿a quien afecta más que a ellos mismos?

Lo que sí hay que asegurar es cumplir con sus necesidades animales

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El debate sobre la humanización de los animales (porque en este punto no entran solo los perros) se debe manejar con cuidado para no herir suceptibilidades, nadie es quién para criticar la forma en la que otro convive con su familia y mucho menos si esta no afecta la integridad de ninguno de los miembros. El concepto de familia actual es interespecífico, es decir está compuesta por seres de diferentes especies, y de ahí resulta más que lógico que las personas quieran brindarles todo lo que está en sus posibilidades a quienes hacen parte de esa familia, incluyendo a los animales.

Tenemos que entender cuáles son las necesidades básicas de los perros (alimentación, prevención de enfermedades, higiene, resguardo, afecto, educación y ejercicio; en algunos casos mucho ejercicio) para cubrirlas de una forma satisfactoria, y de ahí en adelante todo lo que una persona le quiera ofrecer a su perro pensando en su bienestar, será bien recibido.

Hasta un pastor belga, que es un perro de trabajo por excelencia, puede vivir en una casa pequeña si se cubren sus necesidades básicas y se le da un propósito de vida (se puede entrenar como perro de servicio, introducirlo en deportes caninos o planes de aventura).

El problema no es la “humanización” el problema es la mala educación

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Los principales problemas de convivencia con los perros en la actualidad, radican en la falta de límites y educación. Los perros son animales jerárquicos que viven mejor en una familia en la que entienden quién es el líder ( y por supuesto que no deben ser ellos mismos). Una persona responsable que tiene un perro debe estar dispuesta a aprender y a enseñar, debe tener paciencia y hacerlo con afecto. Todos los que trabajamos con perros sabemos que ellos responden mejor a la educación en positivo que a los castigos y malos tratos. ¡De la misma forma que lo hacen los niños! siempre comunicándonos con ellos desde su lenguaje y entendiendo su naturaleza.

Las cosas en su contexto

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Finalmente, se puede entender que Cesar Milán afirme que los perros callejeros tienen un mejor estado emocional que los que considera “consentidos” viendo las cosas en un contexto norteamericano, Estados Unidos es uno de los países que más invierte en protección animal, los refugios, en su mayoría, son cuidadosamente supervisados y si bien no deja de haber casos de maltrato, las tasas son mucho menores a las de los países latinoamericanos. En Colombia, específicamente, la situación que viven los animales sin hogar es muy preocupante, los niveles de abandono y abuso son extremadamente altos, la conciencia de adopción y esterilización es bastante baja y la sobrepoblación de animales callejeros es un tema alarmante que hasta tiene fuertes repercusiones en salud pública.

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