Me voy a eldiario.es (en diciembre)

En diciembre, empezaré a trabajar en eldiario.es como directora de estrategia. Es un trabajo a medio camino entre la redacción y el negocio en un lugar único en España. Me incorporaré a mi vuelta de la Universidad de Chicago, en cuyo Instituto de Política dirijo este otoño varios seminarios sobre medios y polarización en Estados Unidos y Europa.

En sus seis años de vida, eldiario.es ha conseguido dos grandes logros: depender de sus lectores, con más de 33.000 socios, y ser rentable gracias al gran trabajo de la redacción y a la visión de Nacho Escolar, pionero fundador de mi generación. Ha crecido poco a poco y su expansión está directamente ligada a las noticias. En los dos meses siguientes a la exclusiva de Raquel Ejerique y el seguimiento del caso del master de Cristina Cifuentes, unas 10.000 personas se suscribieron a eldiario.es. Su impacto y sus cuentas han aumentado con noticias como el descubrimiento de las tarjetas black de Caja Madrid y el apoyo de los reyes a uno de los imputados en el caso o con la cobertura detallada de la corrupción en la Junta de Castilla y León en un contexto de periodismo local muy controlado por el poder. Vigilar al poder es especialmente trabajoso y arriesgado en España, incluso en el mejor de los escenarios.

Los medios convencionales en España empiezan ahora a explorar modelos de suscripción y eldiario.es ya tiene ese tesoro que cultivar. Depender de los lectores no sólo garantiza la autonomía de intereses empresariales y políticos a la hora de informar sino que es un modelo de negocio más lógico que intentar competir por los recursos de unos pocos anunciantes y sus ocurrencias o por un clic que vale cada vez menos en una batalla a volumen que siempre ganará la potencia de Google o Facebook o la siguiente plataforma con acceso al mundo entero. Un modelo mixto, pero con una prioridad clara. Esto es lo que también intentó hace años El Mundo y después El Español, y lo que sigue intentando el pequeño Politibot. Es esperanzador ver que se puede conseguir, más allá del cinismo sobre el mercado español y sus lectores.

En mis más de 20 años como periodista, he sido sobre todo reportera. La mayor parte de ese tiempo, en Nueva York, Bruselas y alrededores en medios combativos y acostumbrados a “la guerrilla” como El Mundo y Univision. He trabajado para medios españoles, italianos y estadounidenses, sobre todo periódicos, con y sin papel. Y lo que a menudo me ha hecho más feliz en la profesión ha sido escuchar la vida de los votantes en Iowa o correr al alba por un pasillo del Consejo de la UE para dar rápido la última primicia.

Pero siempre me ha interesado cómo funciona el negocio que acaba marcando la labor del reportero y también las posibilidades narrativas y de relación con la audiencia que llegaron con la transformación de la prensa por el cambio de los canales de distribución.

El nacimiento de nohacefaltapapel.com en 2014 y la conexión desde entonces con personas con visión en la encrucijada de la prensa como Rosental Alves, Ann Marie Lipinski o Jennifer Preston en Estados Unidos han llegado mucho más lejos de lo que podía esperar.

Durante mi año en la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard, he dedicado parte del tiempo a entender cómo los medios pueden funcionar mejor en un contexto hostil para las cuentas y a menudo para el reporteo de los hechos. En el MIT, estudié cómo combatir la polarización y en la Harvard Business School, cómo crear nuevos mercados o arreglar “mercados rotos”. Estados Unidos es otro planeta en dimensión, variedad y riqueza, pero sus problemas y soluciones tienen puntos de conexión útiles para España.

Una de las cosas que aprendí en Harvard es el significado de la palabra “estrategia”, al menos según el argot de su escuela de negocios. Como explicó el profesor Steven Rogers, uno de los pocos que ha desarrollado casos de estudio sobre medios allí, “pensar estratégicamente” significa “pensar en qué eres diferente”.

Eso será parte de mi nuevo trabajo, siguiendo los pasos de un equipo que ha trazado su buen camino haciendo precisamente eso: distinguirse.

Estoy deseando participar en un nuevo equipo del que aprender, un grupo de grandes profesionales, entre ellos viejos amigos y amigos por descubrir.

Es una suerte poder trabajar con un equipo tan talentoso de tecnología, marketing, arte y análisis de los datos (los hechos, siempre, por delante). Me gusta en particular la idea de trabajar mano a mano con una mujer de mi generación, Esther Alonso. En los últimos años, me ha obsesionado, como a muchas, el liderazgo de las mujeres y creo que es una buena noticia que seamos más en los medios.

Gracias por la oportunidad.