Serendipia

Cuando yo solamente buscaba a alguien con quien compartir, con quien reír una que otra vez, tener a alguien en quien pensar en un momento de ocio, tener un mensaje por la mañana sabiendo que esta pensado en mi, vernos al menos una hora después del trabajo, ir a cenar un domingo, o hacer esas cosas tan comunes que hacen las parejas. Yo solamente quería hacer eso “tan común”, sin guardar grandes expectativas, no pedía más.

La espera fue larga, el tiempo fue duro, desfilaron ilusiones de tamaños y colores diferentes, sin embargo no cedí. Mi pensamiento tambaleante entre la emoción y la lógica de la razón siempre fue que la buena espera te da grandes recompensas.

“Para que se aprecie la luz debe haber obscuridad”.
Debes aprender a apreciar la obscuridad también, debes aprender a entenderla con sus tonos y matices, apreciar los grises y los azabache, de tono en tono buscar el blanco total.

Pero la vida es sabia, porque puede darte no solo lo que estabas buscando, puede sobrepasar cualquier deseo, premiarte exponencialmente que no encuentras explicación.